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REQUISITOS PARA REGISTRAR UN MILAGRO


REQUISITOS PARA REGISTRAR UN MILAGRO

  1. La invocación debe ser inequívoca, unívoca, coral, (al mismo tiempo), eclesial, Que sea la única intercesora ante Dios, (es necesario que no encomiende a otros intercesores celestiales). La invocación debe haber sido hecho al pedir explicitamente la intersección del Siervo de Dios, para obtener el milagro.
  2. La invocación debe ser anterior al evento considerado milagroso. Debe preceder al cambio favorable al cuadro clínico.
  3. Que haya una evidencia del médico por escrito, (que certifique que la sanación ocurrida no tiene explicación científica, medicamente hablando).
  4. Que el milagro-sanación tenga durabilidad en el tiempo. (ejemplo si se le ha devuelto la vista a un ciego, que dure de dos años en adelante la manifestación de la sanación).

Características de los milagros.

Para que un suceso sea considerado como milagros debe tener las siguientes característica:

  1. INSTANTÁNEO (debe ser extremadamente rápido respecto del tiempo previsible de curación que se considera normal.)

  2. DURADERO EN EL TIEMPO

  3. COMPLETO

  4. PERFECTO, ESTABLE (sin recaídas o reincidencias)

  5. INEXPLICABLE PARA LA CIENCIA

Una curación considerada inexplicable que haya sido desaprobada tres veces, no puede ser presentada de nuevo. Si por tres veces el organismo que examina las curaciones da un resultado suspensivo o negativo, el caso no puede ser presentado nuevamente.

Cuando los hechos atribuidos a la intercesión de un Venerable Siervo de Dios o beato no cumplen las condiciones señaladas, porque no se han podido demostrar,  o porque son cuestiones de carácter espiritual, etc., se denominan gracias y favores.

SELECCIÓN DE PRESUNTOS MILAGROS

  • Evitar la fantasía o de la superstición y distinguir favores o gracias de posibles milagros = caso explicable según las leyes de la naturaleza.
  • No son admitidos los hechos extraordinarios de orden moral (p. ej., la conversión de
    un pecador empedernido, la pacificación de una familia, el abandono de un vicio, como la droga o el alcohol, etcétera).
  •  Hay que centrar la investigación solamente sobre los fenómenos extraordinarios de orden físico. Entre ellos, los fenómenos más comunes suelen referirse a curaciones prodigiosas después de la invocación a un siervo de Dios o a un beato.

4. INVESTIGACIÓN PREVIA

  • a) Ante todo hay que pedir a la persona curada o a los padres, si se trata de un niño, una relación escrita, lo más minuciosa y detallada posible, sobre los siguientes datos: síntomas de la enfermedad; diagnóstico y pronóstico de los médicos; eventuales curas; desarrollo de la enfermedad; a quién se encomendó el enfermo; si la curación fue instantánea; controles médicos después de la curación. Si se trata de una persona poco culta, el postulador, u otra persona, podrán ayudarle a redactar dicha relación.
  • b) Si en dicha relación se encuentran elementos suficientes para pensar que se trata de un milagro, hay que empezar a recoger todos los documentos posibles relativos al caso. Si la persona curada estuvo ingresada en alguna clínica u hospital, hay que pedir el historial clínico de dichos centros y los certificados de los diversos exámenes radiológicos, de laboratorio, etc. Hay que abundar en detalles, en especial el historial. Es necesaria una copia íntegra del historial, donde, además del diagnóstico y del pronóstico, se detalla día a día el curso de la enfermedad y las medicinas usadas. Recuérdese que por razón del secreto profesional, tiene derecho a exigir la documentación médica sólo el enfermo, o los padres, si se trata de un menor de edad. En el caso de que no existiera historial médico, habrá que obtener, por lo menos, una relación del médico o médicos que trataron al paciente.
  • c) Obtenida la relación y toda la documentación relativa al caso, conviene consultar a un especialista en la enfermedad de que se trata, para que diga si existe alguna explicación natural según la ciencia. En la práctica lo mejor es que los actores envíen toda la documentación al postulador de Roma, el cual, además de la experiencia, tiene medios para consultar a algunos de los médicos que forman parte de la Consulta de la Congregación. El indicará sí vale la pena o no instruir un proceso. El perito de Roma ayuda también a redactar los interrogatorios, de los que hablaremos más adelante.

SOLICITUD DEL POSTULADOR

En el caso de que el hecho extraordinario atribuido a un determinado siervo de Dios, realizadas las investigaciones previas y consultado algún médico competente, presente las características de un posible milagro el postulador dirige una solicitud a la autoridad competente, adjuntando a ella:

1) Un informe detallado del caso;
2) La declaración escrita del presunto agraciado;
3) Una lista de testigos, entre los que no pueden faltar los médicos que trataron al
enfermo, y los familiares del mismo;
4) Toda la documentación recogida hasta el momento;
5) El dictamen de un perito, si existe (cf. art. 38).

PASOS PARA EL REGISTRO

  1. Dar seguimiento a cada caso que se presente
  2. Narrar, por escrito el favor o milagro recibido,  especialmente por la persona beneficiada o si es bebe o niño por los familiares mas cercanos. En dicha descripción tiene que quedar de manifiesto que solo fue encomendado a  la intercesión de la Sierva de Dios. 
  3. Solicitar a los familiares o a la persona beneficiada directamente por el favor o milagro, que haya archivando todos los originales de las evidencias médicas;  es decir todo comprobante de los estudios realizados: sean radiografías, tomografías, diagnósticos; todo por escrito. De grandísima importancia es solicitar al médico su certificación en la cual exprese que la ciencia médica no tiene explicación de dicho evento.
  4. Enviar al correo electrónico de la causa de beatificación toda la información, además enviar los documentos con original y dos copias, vía correo postal.  (también el beneficiado debe quedarse con otra copia).
  5. Acompañar el informe preferentemente con fotografías y si existen algún vídeo que manifieste dicha sanación, servirá para clarificar las pruebas.
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Las 4 vías de beatificación y canonización.


Hasta julio de 2017, existían tres caminos por los que una persona podría ser elevada a la categoría de beato o santo:

  1. El martirio para personas asesinadas por odio a la fe;
  2. La práctica de forma heroica de las virtudes; y, por último,
  3. La canonización equivalente, fruto de la devoción hacia el candidato y fórmula por la que el Papa confirma un culto que ya existente.

Con esta carta apostólica con forma de Motu Proprio titulada “Maiorem hac dilectionem”, El papa Francisco introduce una nueva ví­a a mitad de camino entre el martirio y las virtudes heroicas. A diferencia de la vía del martirio sí requiere de un milagro atribuido a la intercesión de la persona para su beatificación y otro para su canonización.

Así pues el Papa Francisco abre una nueva vía para alcanzar la santidad.

La cuarta vía se llama

“La vía del ofrecimiento de la vida”. 

Reconoce la santidad de quienes han ofrecido su vida por el Evangelio y por los demás y han fallecido como consecuencia de ello. Sería, por ejemplo, el caso de una persona que se ha consagrado al cuidado de leprosos, se ha contagiado y muerto por esa enfermedad.

fuente:

https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2017/07/11/hac.html

https://www.romereports.com/2017/07/11/el-papa-aprueba-una-nueva-via-para-alcanzar-la-santidad/

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Milagros, gracias y favores


Periódicamente se dan a conocer hechos sobrenaturales, de carácter inexplicable científicamente, atribuidos a la intercesión de un Siervo de Dios o un beato, que manifiestan la cercanía de Dios.

La Congregación para las causas de los santos de Roma, recuerda que la fama de santidad y la de gracias atribuidas a la intercesión de los Siervos de Dios es verdaderamente el motor de los procesos de beatificación y de canonización.

Que Dios desee conceder gracias y favores espirituales y materiales a través de la intercesión de los santos y de quienes van camino de serlo. Es una manifestación del dogma de la comunión de los santos que repetimos los cristianos desde los albores del cristianismo los domingos en el símbolo de la fe, y manifiesta la comunión entre la Iglesia de los que están en el cielo, en el purgatorio y en la tierra.

Finalmente, la Iglesia distingue entre los milagros necesarios, como vox Dei, que confirman que un venerable Siervo de Dios o un beato han de ser añadidos al catálogo de los santos y se les puede dar culto público general restringido a un determinado ámbito o conjunto de diócesis, familia espiritual, etc.

Para que el Santo Padre pueda autorizar el decreto de un milagro se debe haber estudiado que es hecho extraordinario, que se atribuye a la intercesión unívoca de un beato o un Venerable y cumple las determinaciones que marca el derecho canónico: La curación debe ser instantánea. Es decir, que en el caso concreto que se investiga:

El tiempo de la curación

debe ser extremadamente rápido respecto del tiempo previsible de curación que se considera normal.

La curación debe ser perfecta

Debe ser estable y duradera, sin reincidencias o recaídas

Cuando los hechos atribuidos a la intercesión de un Venerable Siervo de Dios o beato no cumplen las condiciones señaladas, porque no se han podido demostrar,  o porque son cuestiones de carácter espiritual, etc., se denominan gracias y favores.

Según la teología católica los milagros, gracias y favores, son un signo de la providencia amorosa de Dios y una manifestación, por tanto, de su misericordia en favor de sus hijos los hombres.

José Carlos Martín de la Hoz

José Carlos Martín de la Hoz, Teología del milagro y Causas de canonización, en Ius communionis, 5 (2017) 123-142.

Mas sobre los milagros

Mas estas cosas que se realizan divinamente alguna vez fuera del orden comúnmente establecido en la naturaleza, suelen llamarse “milagros”; porque nos “admiramos” cuando, viendo el efecto, ignoramos la causa. Y como una misma causa es a veces conocida por unos e ignorada por otros, de ahí resulta que, entre quienes ven un efecto simultáneamente, unos se admiren y otros no. Por ejemplo, el astrólogo no se admira viendo un eclipse de sol, porque conoce la causa; sin embargo, quien desconoce esta ciencia, ignorando la causa, ha de admirarse necesariamente. Así, pues, hay algo admirable para éste y no para aquél. Luego será admirable en absoluto lo que tenga una causa absolutamente oculta. Y esto significa la palabra “milagro”, a saber, lo que “de sí está lleno de admiración”, y no con respecto o éste o a aquél. Es así que la cace absolutamente oculta a los hombres es Dios, porque ya se probó (c. 47) que ningún hombre puede comprender intelectualmente la esencia divina en el estado actual de vida. Luego serán propiamente milagros las cosas que divinamente se realizan fuera del orden comúnmente observado en la naturaleza.

Mas hay diversos grados y órdenes de estos milagros.

MILAGROS DE PRIMER GRADO

Porque ocupan el grado supremo entre los milagros aquellas cosas en que Dios realiza le que jamás puede hacer la naturaleza, como que dos cuerpos estén simultáneamente en un solo lugar, cine el sol retroceda o se pare, que el mar se divida ofreciendo camino a los transeúntes. Y entre estas cosas se ha de considerar también el orden, porque cuanto mayores son las cosas realizadas por Dios y más alejadas están del poder de la naturaleza, tanto mayor es el milagro. Como mayor milagro es el retroceso del sol que la división del mar.

MILAGROS EN SEGUNDO GRADO

Ocupan el segundo grado entre los milagros las cosas en que Dios realiza algo que incluso puede realizar la naturaleza, pero no por el mismo orden. Pues obra de la naturaleza es que determinado animal viva, vea y camine; pero que tras la muerte viva, tras la ceguera vea y tras la cojera camine, tal no puede hacer la naturaleza, sino que lo realiza Dios alguna vez milagrosamente. Y en esto también se ha de considerar el orden, mirando a que lo que se hace esté más alejado del poder de la naturaleza.

MILAGROS EN SEGUNDO GRADO

Se da el tercer grado de milagros cuando Dios realiza lo que ordinariamente obra la naturaleza, pero sin contar con los principios operantes de la misma; como cuando alguien es curado por virtud divina de una fiebre naturalmente curable y cuando llueve sin que intervengan los principios naturales.

 

Fuente: http://santotomasdeaquino.verboencarnado.net/capitulo-ci-de-los-milagros/

Características en las Personas Místicas. Desposorio Místico y Matrimonio Espiritual.


 

Quién es una persona mística.

La primera fuente de los fenómenos místicos -la única y exclusiva de los verdaderos– es el mismo Dios como autor de lo sobrenatural. Estos se desarrollan en tres campos ó varios de ellos a la vez:

  1. El intelectual,
  2. El afectivo,
  3. El orgánico.

El poder Divino no reconoce otros límites que los del mal moral ó del absurdo.

Los místicos de verdad, dice M. deMontmorand ‘, son gente de obra y de acción, no de puro discurso y teoría. Tienen el don de la organizació

 

n y del mando, y se muestran con muy buena disposición para los negocios.

MISTICOS DIOS

 CARACTERÍSTICA COMÚN DE LOS MÍSTICOS

Característica común a los místicos de todas las tradiciones es que son personas que han «visto», han «oído», han «gustado», en una palabra, han entrado, frente a la realidad última: Dios, lo Divino.

El místico es alguien que ha entrado en contacto personal, vivido, con la realidad última a la que todas esas «piezas» del sistema remiten.

El místico se caracteriza, en primer lugar, por vivir personalmente y, en este sentido, experimentar el reconocimiento de esa Presencia de la que viven las religiones.

En este sentido, el místico religioso es alguien que, nacido generalmente en una tradición y un sistema religioso, no se contenta con incorporar las noticias, el conocimiento que sobre el Misterio procuran las creencias, los ritos y las instituciones de su propia religión, sino que rehace personal, experiencialmente, el proceso originario de toma de contacto personal con el Misterio que ha cristalizado en el sistema de mediaciones de la propia
religión.

Es, pues, místico, en todas las tradiciones religiosas, quien en un momento determinado de su vida confiesa:

«Hasta ahora sabía de ti de oídas; ahora te han visto mis ojos» job 42,5);
«Lo que habíamos oído, lo hemos visto» (Sal 48,9).

A eso se refieren los místicos cuando, intentando comunicar lo que han vivido, apelan
a la experiencia de sus destinatarios como condición indispensable para que comprendan: «Quien lo ha visto, comprende», decía Plotino. «Quien no ha experimentado esto, no lo comprenderá bien»!.

Así pues al hablar de experiencia como un rasgo característico del conjunto de los fenómenos místicos me refiero a que en todos ellos estamos ante hechos en los que los sujetos han vivido algo, han intervenido personalmente, o, mejor, les ha ocurrido algo personalmente.

teresa de avita juan de la cruz mistica

Pero

¿en qué ha consistido esa experiencia?,

¿qué la caracteriza como acto o vivencia personal?

Características de una experiencia mística.

Es bien conocida la insistencia de santa Teresa en la experiencia como camino para el conocimiento de Dios; unánimemente se le ha reconocido una maestría asombrosa en la expresión y la relación de sus propias experiencias.

Su maestro de lecturas espirituales Francisco de Osuna, en Tercer Abecedario, había escrito:

«El Maestro de esta sabiduría del corazón [ … ] es sola la experiencia [ … ] los no experimentados entienden las tales cosas si no las leen más expresamente en el de la experiencia».

De él se hace eco la santa cuando escribe a  monjas:

«¡Oh, hijas mías, Dios nuestro Señor a entender o por mejor decir gustar -que de otra manera no se puede entender- qué es del gozo del alma cuando está ansi!,. «Esto es visto por experiencia~que es otro negocio que sólo pensarlo y creerlo». 

Por eso su obra esta plagada de referencias a su experiencia espiritual, como apoyo para sus afirmaciones, para sus consejos y, fundamentalmente, para la verdad de lo que dice:

«Esto entiendo yo y he visto por experiencia»;

«de lo que yo tengo experiencia puedo decir»;

Más generalmente, sus afirmaciones van con suma frecuencia precedidas de la confesión:

«Esto tengo yo por experiencia»;

«no diré cosa que no haya experimentado mucho,

Esta experiencia es para ella

«un conocimiento directo, sabroso, en que se llega a saber algo, no por noticia objetiva, sino por haberlo vivido o padecido en el propio ser».

La naturaleza del conocimiento, distinto del abstracto por representaciones y nociones, y de la creencia, está perfectamente formulado por Santa Teresa, cuando, refiriéndose a la conciencia que ha tenido de la presencia del Señor, sin representación ni apoyo perceptivo, conciencia que la ha llevado a reconocerle «como si le hubiese visto», da como razón…

Resumiendo este primer rasgo, común a todas las formas del, fenómeno místico, para nosotros un místico es alguien que, ha mantenido en algún momento una relación personal vivida que le lleva o le ha llevado a decir:

«Lo he visto con mis propios ojos»; «A partir de ahora y pase lo que pase ya se»;

M. de Certeau resumía lo esencial de esta experiencia en una fórmula sugerente:

«Es místico aquel o aquella que no puede dejar de caminar y que, con la certeza de lo que le falta, sabe de cada lugar y de cada objeto que no es eso; que no es posible fijar ahí la residencia, que no es posible contentarse.

Las obras fundadas por los místicos, ábrense camino y perduran. En el concebir y llevar al cabo sus empresas, dan pruebas de prudencia y de osadía, así como de buen tino al juzgar las probabilidades de feliz éxito : nota característica del sentido común. El sentido común es verdaderamente el resorte suyo principal: sentido común al que no turba ninguna exaltación intempestiva, ningún desorden de la imaginación,y que va junto con la más extraordinaria agudeza de entendimiento”.

¿No vemos en realidad, cuando leemos la Historia de la Iglesia, que la mayoría de los santos que han escrito de cosas del espíritu fueron personas de ciencia y de acción a la par?

Testigos de ello son Clemente de Alejandría, S. Basilio, S. Crisóstomo, S. Ambrosio, S. Agustín, S. Gregorio, S. Anselmo, S. Bernardo, el Beato Alberto el Grande, Santo Tomás, S. Buenaventura, Gersón, Santa Teresa, S. Francisco de Sales, S. Vicente de Paúl, el Cardenal, liérulle, M me Acarie, y otros muchos que sería muy largo enumerar. La contemplación, lejos de ser un impedimento para la acción, la ilumina y dirige.

Desposorio Místico

Unión espiritual, promesa o “matrimonio” entre Dios y un alma que ha purgado sus culpas y pecados. Pero quizás para encontrar un significado mas profundo tendríamos que recurrir a un autor clásico como es Fray José del Espíritu Santo, que dice

«el Desposorio Místico es una íntima comunicación de Dios al alma, perfectamente purificada, disponiéndola de inmediato para el matrimonio místico»

(Cursus, IV, Brujas 1931, 187).

desposorio mistico

En realidad es todo un proceso, mediante el cual la persona se va purgando de aficiones, defectos e imperfecciones (no es que desaparezcan todos, sino que se van integrando y calmando en el interior: “acallando las bestias”, dirían los místicos). El alma crece en la oración, busca la intimidad con Dios y fuera de Él ya nada le satisface. Pero es eso, un proceso que puede ser muy largo, siempre dependiendo de la misericordia divina y del dejarse en Dios de la persona. Un detalle, no sólo existe en el cristianismo católico, sino que en las religiones orientales, dadas a practicar la mística existe el concepto y el fenómeno, aunque con otros matices.

PROBLEMA

El desposorio Místico o Espiritual puede tener un problema el cual puede puede consistir en quedarse en la superficie del término por carecer de preparación para ahondar en su contenido.

Pero también los místicos experimentales tropezaban, por camino inverso, con la dificultad de expresar en lenguaje humano el fenómeno. La cuestión del «lenguaje de los místicos» ha atormentado no sólo a los teólogos (atentos a la ortodoxia de las fórmulas doctrinales), sino también a los creadores y usufructuadores de la literatura espiritual.

Los místicos (admitía J. Ortega y Gasset) son formidables artistas de la palabra.

En efecto, en la fragua, siempre encendida, del alma, forjan un lenguaje propio de altísimos quilates.

La metáfora, la expresión feliz, el rodeo alegórico, tienen un valor literario indiscutible. Y, con todo, los místicos se muestran insatisfechos de su expresión, porque la materia que tratan es inefable (y, por tanto, indecible) y lo que dicen, lo dicen con analogías. Pues bien; una es ésta del d. e. S. Teresa la califica de «grosera comparación», pero añade: «yo no hallo otra que más pueda dar a entender lo que pretendo» (Moradas, V,4,3). En realidad, el origen de este lenguaje del místico desposorio arranca de la cantera bíblica. El Cantar de los Cantares (v.) será siempre el libro preferido de los místicos, la fuente de su inspiración. El mismo S. Pablo emplea la analogía nupcial hablando del amor de Cristo a la Iglesia (cfr. 1 Cor 7,20; 2 Cor 11,2; Eph 5,23).

La tradición del desposorio místico enraizada en la Biblia pervive a través de la literatura mística cristiana, se encarna en las vidas de los santos, y es tema abordado por los escritores de Teología espiritual. De los tres aspectos se pueden aducir numerosos ejemplos.

En S. Agustín (Enarrationes in Psalmos, 44: PL 36,494-495) encontramos intuitivas resonancias; en S. Bernardo el lenguaje de amor es audaz; Juan de Ruysbroeck (1293-1381; v.) edifica su obra maestra (De ornatu spiritualium nuptiarum, en Oeuvres, III, 2 ed. Bruselas 1928), partiendo del bíblico clamoreo: ¡Ahí está el esposo, salid a su encuentro! (Mt 25,6). El Esposo es Cristo, dice Ruysbroeck, y la esposa, la naturaleza humana, adornada con la gracia y los dones. El influjo de este libro de Ruysbroeck fue inmediato y duradero: Dionisio el Cartujano (m. 1471), Enrique Herp (m. 1477), etc.
      
Siendo el Desposorio místico una de las fases postreras del proceso de unión con Dios (la vida mística es producto del amor teologal, es decir, desarrollo en plenitud de la caridad), resulta lógico que S. Juan de la Cruz (v.), que ha convertido en eje de su sistema la «unión de amor», aborde el tema en el comentario a las estrofas del Cántico Espiritual. La base la puso en la Subida; toques últimos da en Llama de amor viva. Pero donde trata ex profeso la cuestión es en el Cántico, tan acorde al motivo del Cantar de los Cantares, tan personal en la fuerza lírica y en el esquema ideológico.

Lo que nos interesa ahora, sin embargo, no es el valor poético, sino la profundidad descriptiva; es decir, ver cómo S. Juan encuadra y analiza el d. e. en el marco de la psicología sobrenatural. El d. es una etapa del itinerario del alma. Etapa de subida, de montaña, de sol y fuego. Es una fase de un proceso fenomenológico de «transformación en el Amado». Los sanjuanistas sugieren ante el problema de la doble redacción del Cántico, que la segunda es un esfuerzo de adaptación doctrinal de la redacción primera, en la que al fluir poético no se impone más ley que la espontaneidad.

El esquema, pues, del Cántico, encajándose en el esquema-base de la vida espiritual, ofrece tres etapas sucesivas:

1) búsqueda del Amado, cuando el alma tiene «el corazón bien enamorado»,

2) «Vacío, hambriento, solo, llagado, doliente de amor» (Cántico, 9,6); 2) encuentro, o sea, el desposorio; y

3) El matrimonio.

Un fondo común se adivina en este esquema cuando se compara con el esquema de las Noches o de la Llama. Las tres fases se hallan esencialmente en los otros libros, si bien el Cántico, por su misma índole, analiza con más morosidad la segunda y la tercera. Correspondencia, pues, de las «noches» con los esquemas tradicionales de las vías o de los estados: purgativa, iluminativa, unitiva; incipientes, proficientes, perfectos (v. VÍAS DE LA VIDA INTERIOR). Y correlatividad u homogeneidad entre noche pasiva del espíritu y d. e. La meta de las noches es un «alto estado de amor y unión de amor, en que, después de mucho ejercicio espiritual, suele Dios poner al alma, al cual llaman desposorio espiritual con el Verbo Hijo de Dios» (Cántico, 14-15,2). El d. e. es, por tanto, el fin de la noche pasiva del espíritu (v. PURIFICACIÓN III), el último instante de la vida iluminativa (v.).

El desposorio espiritual se realiza con un ritual solemne:

«Sí de amor», «entero y verdadero» (Cántico, 20-21,2); «sí de gracia». La esencia, con todo, del acto, está marcada por un carácter de fugacidad. La visita es rápida; el alma, al salir del éxtasis (v.), se halla en un clima espiritual nuevo, prometida, visitada, con «un conocimiento de Dios nuevo» (Cántico, 14-15,23), mas también en un estado de espera, de amor impaciente, de ausencia (v. ARIDEZ ESPIRITUAL). Un texto de S. Juan de la Cruz, en que alude de pasada a la situación mística del d., sintetiza y reduce la estructura a sus líneas esenciales:

«Viene bien notar la diferencia que hay entre tener a Dios por gracia en sí solamente, y tenerle también por unión, que lo uno es bien quererse, y lo otro es también comunicarse, que es tanta la diferencia como la que hay entre el desposorio y el matrimonio;

DIFERENCIA ENTRE EL DESPOSORIO Y EL MATRIMONIO

El desposorio sólo hay un igualado sí y una sola voluntad de ambas partes y joyas y ornato de desposada, que se las da graciosamente el desposado;

mas en el matrimonio hay también comunicación de las personas y unión» (Llama, 3,24).

En esta situación de espera, el alma recibe «otras disposiciones positivas de Dios, de sus visitas y dones, en que la va más purificando y hermoseando» para «tan alta unión». Para el matrimonio.
   

MATRIMONIO ESPIRITUAL

El último grado de oración es lo que algunos místicos han llamado de ‘matrimonio espiritual’, ‘unión transformativa’, ‘deificación del alma’, ‘unión consumada’ o expresiones análogas.

¿porqué se le llama  “matrimonio espiritual“?

esto es porque así como en los buenos esposos hay una mutua entrega y son dos una sola carne, el alma en desposorio místico con Dios tiene una perfecta comunicación de bienes con él.

matrimonio espiritual

Características de ese estado:

El alma tiene conciencia de que en sus actos sobrenaturales de inteligencia, de amor, de voluntad, participa de la vida divina, de los actos análogos que están en Dios. Esto es lo esencial del matrimonio espiritual“, según explica el P. Poulain. (1) Sabemos por doctrina cristiana que el alma bautizada y en gracia tiene en sí todo el “mecanismo” sobrenatural, es decir virtudes infusas, dones del Espíritu Santo y Presencia trinitaria, y que este mecanismo efectivamente actúa, se movimenta. Pero cuando un alma se encuentra en el estado de Matrimonio Espiritual “se tiene conciencia de la comunicación de la vida divina. Dios ya no es solamente -como en los grados precedentes- el objeto de nuestras operaciones sobrenaturales de inteligencia y voluntad, sino que se muestra como co-principio de nuestras operaciones, la ayuda de que nos servimos para producirlas. Nuestros actos nos parecen, en cierto modo, divinos; nuestras facultades son ramas en las que sentimos circular la savia divina. Se cree sentir en sí mismo a Dios viviendo por los dos. Se vive en Él, de Él, por Él. Ninguna criatura puede manifestarse a nosotros de esta manera”.

Es decir el alma en estado de “matrimonio espiritual” vive totalmente en Dios y sus operaciones son conjuntas, humano-divinas, y además tiene conciencia de ello, lo siente. “En realidad, el alma en simple posesión del estado de gracia ya es, de alguna manera, esposa verdadera de Dios. Pero solamente en las grandes alturas de la unión transformativa adquiere la conciencia experimental permanente de que efectivamente lo es”.

¿Cómo se llega al “matrimonio espiritual” o “unión transformante”?

Según san Juan de la Cruz.

“Porque el fuego material, en aplicándole al madero, lo primero que hace es comenzarle a secar, echándole la humedad fuera y haciéndole llorar el agua que en sí tiene. Luego le va poniendo negro, oscuro y feo y aún de mal olor; y yéndole secando poco a poco, le va sacando a la luz y echando fuera todos los accidentes feos y oscuros que tiene contrarios al fuego. Y, finalmente, comenzándole a inflamar por de fuera y calentarle, viene a transformarle en sí y ponerle hermoso como el mismo fuego. En el cual término, ya de parte del madero ninguna pasión hay ni acción propia, salvo la gravedad y cantidad, más espesa que la del fuego, porque las propiedades del fuego y acciones tiene en sí; porque está seco, y seca, está caliente, y calienta; está claro, y esclarece; está ligero mucho más que antes, obrando el fuego en él estas propiedades y efectos”.

Lo luminoso de la metáfora de arriba es, entre otras cosas, que nos indica un plan de acción para llegar al objetivo:

Hay que acercarse al fuego si queremos ser fuego. Y ese Fuego es Dios. No existe por tanto una buena transformación propia que se de en el alejamiento de Dios.

Acercarse al fuego es conocer a Dios y amar a Dios, usando también todos los recursos que la Iglesia ofrece, como liturgia, sacramentos, hasta que el fuego de Dios tome cuenta del alma.

 

Algunos ejemplos de santos MÍSTICOS:

Santa Rosa de Lima, virgen dominica (1586-1617). 23 y 30 de agosto.

El desposorio místico entre ella y Cristo ocurrió el Domingo de Ramos del año 1617 en el interior de la capilla del Rosario de Lima. Mientras oraba delante de la imagen de Ntra. Sra. Del Rosario sintió que la imagen del Niño Jesús le decía: “Rosa de Mi Corazón, yo te quiero por Esposa“, a lo que ella respondió: “Aquí tienes Señor a tu humilde esclava. Tuya soy y Tuya seré“. Ocurrido esto mandó a su hermano Hernando a confeccionarle un anillo y que grabase en él las palabras que le pronunció el niño Jesús. El anillo le fue impuesto el Domingo de Resurrección del mismo año por un religioso dominico.

Santa Catalina de Siena, virgen dominica (1347-1380). 1 y 29 de abril.

A los 20 años, tiene una visión de Jesucristo, que le dice: “Ya que por amor a Mi has renunciado a todos los gozos terrenales y deseas gozarte solo en Mi, he resuelto solemnemente celebrar Mi esposorio contigo y tomarte como mi esposa en la fe“. Apareció la Madre de Dios, San Juan Evangelista, San Pedro, San Pablo, el rey San David tocando el arpa (!). María toma la mano de Catalina y la pone sobre la del Niño Jesús, que le dice: “Yo, tu creador y Salvador, te acepto como esposa y te concedo una fe firme que nunca fallará. Nada temas. Te he puesto el escudo de la fe y prevalecerás sobre todos tus enemigos“. Mientras, le pone un anillo de oro con un diamante y cuatro perlas. Al acabar la visión la santa vio en su dedo la alianza y desde ese momento hasta el día de su muerte no cesó de verlo (solo lo veía ella).

Santa Teresa de Jesús, virgen carmelita (1515-1582). 15 de octubre y 26 de agosto.

La unión mística entre la santa y Jesucristo tiene lugar al acabar de comulgar de las manos de San Juan de la Cruz; se le apareció Cristo y le dijo: “¿Ves este clavo?, significa que a partir de ahora estamos desposados“, mientras hundía en su palma un clavo, produciéndole un dulce dolor. En este caso, la alianza es un clavo y no un anillo, ya que dicho resposorio unía a la Santa con Cristo por medio del sufrimiento.

Más que visiones extraordinarias, de tipo sospechosamente barrocas en cuanto al recargamiento de detalles, personajes y efectos, la mejor descripción del fenómeno (que es interior) la da Santa Teresa:

lo que pasa en la unión del matrimonio espiritual es muy diferente: aparécese el Señor en este centro del alma sin visión imaginaria sino intelectual, aunque más delicada que las dichas, como se apareció a los Apóstoles sin entrar por la puerta, cuando les dijo: «Pax vobis»“.

Continúa diciendo sobre esta unión de Dios y el alma:

Es un secreto tan grande y una merced tan subida lo que comunica Dios allí al alma en un instante, y el grandísimo deleite que siente el alma, que no sé a qué lo comparar, sino a que quiere el Señor manifestarle por aquel momento la gloria que hay en el cielo, por más subida manera que por ninguna visión ni gusto espiritual“. (Las Moradas: Mor. 7, capítulo 2, núm 2,3)

San Hermann José Steinfeld, canónigo premonstratense (1150-1241).  21 de mayo. (en la imagen)

Este es un caso distinto, porque aquí el desposorio es con María, llegando al extremo de añadir a su nombre, el nombre de José, en plena consonancia con el esposo de la Madre de Dios. Es un caso raro, se aparta de la doctrina tradicional sobre el desposorio místico, que es unión con Dios, creador y redentor, y nunca con otra criatura que, por excelsa que sea, no es Dios. Pero bueno, ya se sabe, los místicos viven, los teólogos complican.

Vistos estos ejemplos (pecando de omitir al gran San Juan de la Cruz) y entendido más o menos lo que es el desposorio místico, hay que decir que lo de Santa Catalina de Alejandría, así como de Santa Inés, son invenciones tardías y medievales, y sólo se basan en alegorías (en el caso de Inés, lo de “esposa del cordero” le viene como anillo al dedo, nunca mejor dicho). Las primeras “passio” de ambas santas no recogen este hecho (si no forman parte de la espiritualidad de la época de escritura, mucho menos de la época en la que vivieron las santas), ni siquiera lo hacen las leyendas tardías, como las de La Vorágine. La iconografía de ambas santas, sobre todo la renacentista (amante de los conjuntos de personajes, haciendo gala de anacronismos) y la barroca (amante de los raptos, las visiones y las representaciones gloriosas), recogen este momento tan místico como irreal en sus vidas. Y sobre los de Catalina específicamente.

Crítica. Se ha criticado en general, como lo hace J. Leuba, el simbolismo erótico de los místicos. La escuela de Freud (v.) y los psicoanalistas irán aún más lejos, explicándolo todo por la hipótesis de las frustraciones o compensaciones sexuales. En concreto, J. Baruzi, entusiasta del símbolo «noche», enjuicia peyorativamente como un «pseudo-simbolismo» el Desposorio o el Matrimonio. Las críticas son tan superficiales que resbalan por la superficie; tan miopes, que no ven, bajo la superficie alegórica, la honda, dinámica y sobrenaturalizante realidad de la gracia y de la caridad. Sólo a la luz de la fe se comprende el misterio de la «deificación» del hombre.

fuentes:

¿Qué diferencia hay entre natural, preternatural y sobrenatural?


Natural:

es la actuación que se adecua al obrar de la naturaleza. Se sobreentiende al hablar de la naturaleza que nos referimos a la naturaleza del universo material.

Preternatural: Fenómeno que procede del demonio

es la actuación que va más allá del obrar de la naturaleza del universo material. Lo que es fruto de la actuación de una naturaleza angélica o demoniaca es preternatural. La palabra proviene de praeter naturam, más allá de la naturaleza.

SobrenaturalFenómeno que procede de Dios.

es la actuación que va más allá de cualquier naturaleza creada. Esta forma de obrar es sólo propia de Dios.

La naturaleza material puede realizar cosas sorprendentes, pero siempre según las leyes del cosmos material. Los demonios pueden hacer levitar un objeto en el aire, transformar algo instantáneamente, etc. Ellos puede hacer cosas que van más allá de las posibilidades del mundo material, pero no pueden actuar más allá de las leyes de su naturaleza angélica, pues no pueden todo. Ellos no pueden todo ni siquiera en el mundo material. Dios, sin embargo, puede crear un órgano de la nada; un demonio no podría.

Estas diferencias también son válidas en las cosas que suceden en nuestra alma. Por ejemplo, un paisaje bello me puede recordar la belleza de Dios, es algo natural. Mientras que un ángel o un demonio pueden directamente enviar inspiraciones a mi mente. Dios va más allá, pues puede enviar gracias espirituales (de arrepentimiento, de acción de gracias, etc.) a lo más interno de mi espíritu, obrando cambios radicales en un segundo. Toda la actuación de la gracia es sobrenatural. Y la gracia siempre es enviada directamente por Dios.

LOS PROCESOS SOBRE MILAGROS


1. DEFINICIÓN DE MILAGRO

Un hecho religioso insólito, que supone una intervención especial y gratuita de Dios y es a la vez un signo o manifestación de un mensaje de Dios al hombre y una llamada a la conversión”. Consideramos el fenómeno como hecho extraordinario que supera las leyes de la naturaleza, y el modo de probar este hecho a través de un proceso.

Los teólogos, siguiendo la doctrina de santo Tomás, suelen distinguir TRES GRADOS DE MILAGROS.

  • a) El que supera las fuerzas de la naturaleza “quoad substantiam”, en el sentido de que la naturaleza no puede realizar tal hecho, p. ej., que dos cuerpos coexistan simultáneamente en el mismo lugar, o que un cuerpo sea glorificado;
  • b) El que supera las fuerzas de la naturaleza no por el hecho en sí, sino por el sujeto en que se realiza: p. ej., la resurrección de un muerto, o el crecimiento de una pierna u otro miembro que había sido amputado. La naturaleza es capaz de generar la vida, pero no en un muerto, y es capaz de hacer crecer un miembro, pero no si éste ha sido amputado;
  • c) El hecho que supera las fuerzas de la naturaleza “quoad modum”, p. ej., la curación instantánea de una grave enfermedad, sin haber hecho uso de medicina alguna o de otras curas; la desaparición de una atrofia grave; o el hecho de que se cicatrice una herida instantáneamente. La naturaleza puede corregir la atrofia de un miembro o cicatrizar una herida, pero no lo hace nunca instantáneamente.

2. Los MILAGROS EN LAS CAUSAS DE BEATIFICACIÓN Y CANONIZACIÓN

La Iglesia desde los primeros tiempos exigió siempre, antes de permitir el culto a un siervo de Dios, que por su intercesión se hubieran obrado hechos de naturaleza milagrosa.

Según la praxis actual, para la beatificación basta un milagro realizado después de la muerte del siervo de Dios y comprobado por un proceso. Se requiere otro milagro realizado después de la beatificación para obtener la canonización.

3. SELECCIÓN DE PRESUNTOS MILAGROS

  • Ordinariamente, en torno a una persona que murió en olor de santidad. Esto quiere decir que el santo no se fabrica. Surgen grupos de fieles que se encomiendan a la misma y empiezan a hablar enseguida de hechos milagrosos atribuidos a su intercesión.
  • Evitar la fantasía o de la superstición y distinguir favores o gracias de posibles milagros = caso explicable según las leyes de la naturaleza.
  • No son admitidos los hechos extraordinarios de orden moral (p. ej., la conversión de
    un pecador empedernido, la pacificación de una familia, el abandono de un vicio, como la droga o el alcohol, etcétera).
  •  Hay que centrar la investigación solamente sobre los fenómenos extraordinarios de orden físico. Entre ellos, los fenómenos más comunes suelen referirse a curaciones prodigiosas después de la invocación a un siervo de Dios o a un beato.

4. INVESTIGACIÓN PREVIA

  • a) Ante todo hay que pedir a la persona curada o a los padres, si se trata de un niño, una relación escrita, lo más minuciosa y detallada posible, sobre los siguientes datos: síntomas de la enfermedad; diagnóstico y pronóstico de los médicos; eventuales curas; desarrollo de la enfermedad; a quién se encomendó el enfermo; si la curación fue instantánea; controles médicos después de la curación. Si se trata de una persona poco culta, el postulador, u otra persona, podrán ayudarle a redactar dicha relación.
  • b) Si en dicha relación se encuentran elementos suficientes para pensar que se trata de un milagro, hay que empezar a recoger todos los documentos posibles relativos al caso. Si la persona curada estuvo ingresada en alguna clínica u hospital, hay que pedir el historial clínico de dichos centros y los certificados de los diversos exámenes radiológicos, de laboratorio, etc. Hay que abundar en detalles, en especial el historial. Es necesaria una copia íntegra del historial, donde, además del diagnóstico y del pronóstico, se detalla día a día el curso de la enfermedad y las medicinas usadas. Recuérdese que por razón del secreto profesional, tiene derecho a exigir la documentación médica sólo el enfermo, o los padres, si se trata de un menor de edad. En el caso de que no existiera historial médico, habrá que obtener, por lo menos, una relación del médico o médicos que trataron al paciente.
  • c) Obtenida la relación y toda la documentación relativa al caso, conviene consultar a un especialista en la enfermedad de que se trata, para que diga si existe alguna explicación natural según la ciencia. En la práctica lo mejor es que los actores envíen toda la documentación al postulador de Roma, el cual, además de la experiencia, tiene medios para consultar a algunos de los médicos que forman parte de la Consulta de la Congregación. El indicará sí vale la pena o no instruir un proceso. El perito de Roma ayuda también a redactar los interrogatorios, de los que hablaremos más adelante.

5. SOLICITUD DEL POSTULADOR

En el caso de que el hecho extraordinario atribuido a un determinado siervo de Dios, realizadas las investigaciones previas y consultado algún médico competente, presente las características de un posible milagro el postulador dirige una solicitud a la autoridad competente, adjuntando a ella:

1) un informe detallado del caso;
2) la declaración escrita del presunto agraciado;
3) una lista de testigos, entre los que no pueden faltar los médicos que trataron al
enfermo, y los familiares del mismo;
4) toda la documentación recogida hasta el momento;
5) el dictamen de un perito, si existe (cf. art. 38).

6. Foro COMPETENTE

Según las Normas, para instruir un proceso sobre un presunto milagro es competente el obispo del lugar donde ocurrió el hecho. Si la mayor parte de los testigos residen en una diócesis distinta, o existe una causa grave que impida la instrucción del proceso en la primera, obtenida la conformidad de los interesados, puede pedirse a la Congregación.

7. CONSTITUCIÓN DEL TRIBUNAL

→ Recibida la solicitud del postulador, el obispo, si está convencido del fundamento sólido del caso, ordena por medio de un decreto que se instruya un proceso, y nombra para ello un Tribunal.
→ Como juez nato, puede reservarse a sí mismo la instrucción del proceso. Sin embargo, los obispos, dadas sus múltiples ocupaciones, suelen nombrar un delegado episcopal, un
promotor de justicia (que tienen que ser sacerdotes) y un notario actuario, al que se le puede dar como ayuda un notario adjunto y un solo Promotor de Justicia que vela por la validez y licitud de lo que se actúa.
→ El delegado episcopal debe estar acompañado por un perito y debe ser uno solo (generalmente es un médico porque la mayoría de los presuntos milagros son curaciones, de lo contrario un perito técnico).

8. PREPARACIÓN DE LOS INTERROGATORIOS

Como en los procesos sobre la vida y virtudes de los siervos de Dios, en el proceso sobre un presunto milagro hay que preparar unos interrogatorios para los testigos. Estos deben
ser preparados por el promotor de justicia o por un perito. En la práctica los prepara el postulador con la ayuda de un médico especialista. El promotor de justicia, después de revisarlos y corregirlos, si lo juzga oportuno, los hace suyos y los firma.

La finalidad del proceso es comprobar la naturaleza y gravedad de la enfermedad; la curación instantánea e inexplicable a la luz de la ciencia médica; y si tal curación hay que atribuirla a la intercesión del siervo de Dios a quien se intenta beatificar, o al beato a
quien se pretende canonizar. Por tanto, en el interrogatorio, para los testigos y para los peritos hay que plantear las siguientes cuestiones esenciales:

Generalidades de la ley: nombre y apellidos del testigo, domicilio, condición
social, etc. anamnesis personal remota de la persona curada.

  • ¿Qué vínculos le unen a la persona sanada?
  • Si conoce al siervo de Dios a quien se atribuye el milagro y si desea su beatificación o canonización.
  • Datos generales de la persona curada.
  • Anamnesis (memoria) remota (es decir, antecedentes clínicos, individuales y
    familiares) de la misma.
  • Anamnesis (memoria) próxima.
  • Diagnóstico y pronóstico médico de la enfermedad.
  • Curas o remedios que se aplicaron al enfermo.
  • Operaciones quirúrgicas, naturaleza y métodos usados.
  • Desarrollo de la enfermedad, indicando escrupulosamente el día y la hora exacta
    en que se notó una mejoría o una total e instantánea curación.
  • Invocación del siervo de Dios o del beato (la Santísima Virgen María siempre).
  • Qué siervo de Dios y cuándo y por quién fue invocado.
  • Descripción de la curación, si fue total, instantánea, permanente.
  • Controles médicos después de la curación.

9. SESIÓN DE APERTURA DEL PROCESO

La sesión de apertura tiene como finalidad confirmar a los miembros del tribunal; tomarles el debido juramento; señalar la hora y el lugar donde serán celebradas las siguientes sesiones y citar al primer testigo.

a) Preparación de las actas

Antes de la celebración de la sesión hay que preparar, por lo menos, tres ejemplares del texto de las actas: el primero para el original y los otros dos para la doble copia auténtica que hay que enviar a Roma. Es conveniente incluso preparar un cuarto ejemplar para que quede una copia de las actas en la curia diocesana, además de los originales. Hay que tener presente que, tanto las actas originales de la primera sesión como las dos copias destinadas para la Congregación, tienen que ser firmadas de puño y letra por todos los que asisten a la misma.

b) Celebración de la sesión

→ La sesión de apertura se puede celebrar en el aula del tribunal, en la residencia del obispo o en otro lugar digno. Tiene un carácter mucho más privado que la del proceso sobre la vida y virtudes, aunque no es obligatorio celebrarla en secreto.

→ Es conveniente que la presida el obispo; pero éste puede delegar como presidente de la misma en el vicario general o en otro sacerdote.

→ Además del obispo, o su delegado, intervienen en la misma: el canciller de la curia, o un notario designado por el obispo ad casum, distinto del notario actuario del proceso; el delegado episcopal; el promotor de justicia; el notario actuario y, si fuera necesario, otro notario adjunto; y el postulador o vice postulador de la causa. El canciller o el notario nombrado ad casum se retira después de la primera sesión, pues su oficio es levantar acta de la misma y entregar todo al notario actuario.

10. NOMBRAMIENTO DE LOS PERITOS

→ En el proceso sobre un presunto milagro hay que nombrar, por lo menos, tres peritos médicos: uno para que asista habitualmente al interrogatorio de los testigos, y otros dos para que examinen a la persona sanada por un presunto milagro y den por escrito un dictamen acerca de su estado actual de salud, sobre todo respecto a la enfermedad que padecía.

→ Dichos peritos son nombrados por el obispo o por el delegado. Por razones psicológicas, es conveniente que el decreto de nombramiento sea firmado por el obispo.

11. LAS PRUEBAS

Las pruebas se realizan en diversas sesiones o reuniones formales del tribunal. Tratándose del proceso sobre un presunto milagro, es conveniente que, antes de interrogar a los testigos, el tribunal posea los documentos médicos, aunque por el momento no estén autenticados, para que los autores de los mismos puedan reconocerlos como suyos, confirmarlos y aclarar posibles puntos oscuros. Por eso, el postulador, o el vice postulador, entregarán formalmente en la primera sesión todos los documentos que hayan adquirido hasta el momento.

a) Examen de los testigos

→ En la segunda sesión, después de que el postulador haya entregado toda la documentación médica en su poder, se procede a tomar el juramento al médico perito que ha de asistir al interrogatorio de los testigos.

→ A continuación se empieza el examen de los testigos ante el delegado, el promotor de justicia, el médico perito, el notario y el postulador, si asiste al interrogatorio.

→ En cuanto al modo de interrogar a los testigos y de consignar por escrito sus respuestas. Además de las preguntas del interrogatorio, el delegado puede hacer otras preguntas de oficio al testigo. Puede y debe hacer directamente preguntas oportunas al testigo el perito médico. También pueden proponer preguntas, no directamente, sino a través del delegado, el promotor de justicia y el postulador, si asiste a la sesión.

→ Cuando se hace al testigo alguna pregunta que no está en el interrogatorio, hay que transcribir en las actas los términos de la pregunta, quién la hizo, y la respuesta del
testigo.

→ En cuanto al modo de transcribir las respuestas de los testigos, se recuerda que hay que hacerlo siempre en primera persona. Hay que evitar los monosílabos y la demasiada palabrería. La respuesta tiene que tener sentido en sí misma, sin necesidad de tener que recurrir a los interrogatorios para poder interpretarla Se debe preguntar siempre al testigo acerca de la fuente de su conocimiento.

→ Entre los testigos deben figurar los familiares que asistieron al enfermo durante su enfermedad, médicos y hacer todo lo posible que asistan o manden un escrito, al menos.
→ El delegado puede llamar de oficio más testigos.

b) La prueba documental

→ El Código, al hablar de la prueba documental, distingue entre documentos públicos,  iviles o eclesiásticos, y documentos privados (can. 1540). Tanto unos como otros carecen de fuerza probatoria si no se presentan en su original o en copia auténtica (can. 1540).

→ En cuanto a los documentos privados de médicos, deben ser reconocidos por el autor que los extendió. Por eso conviene tenerlos en el tribunal, en su original o en copia, para que al interrogar a los médicos que los firmaron, reconozcan su firma y den alguna explicación sobre los mismos.

→ Generalmente, tanto el historial clínico de un paciente como otros documentos médicos (recetas, diagnósticos, etc.) suelen estar escritos a mano, con caligrafías difíciles de descifrar. En ese caso, hay que transcribir los textos manuscritos y unir a las actas del
proceso tanto el original como la transcripción. Una presentación de la documentación médica transcrita, numerada, clasificada y ordenada cronológicamente, facilita ci posterior estudio del caso.

c) La prueba pericial

→ En los procesos sobre supuestos milagros, cuando se trata de una curación, hay que pedir a los médicos peritos designados por el obispo o por el delegado, que examinen a la
persona sanada y redacten un informe escrito sobre su estado actual de salud. Téngase en cuenta que los peritos deben elaborar el propio informe por separado (canon 1578). En una de las sesiones del tribunal jurarán cumplir fielmente con el encargo que se les
confía.

→ El promotor de justicia, con la ayuda del médico perito del tribunal, redactará un breve interrogatorio sobre el estado de salud del presunto agraciado, insistiendo sobre la
enfermedad que padeció, sobre las posibles consecuencias dejadas por la misma (cicatrices, entumecimientos, atrofias, etc.), y si existe peligro inminente de que recaiga en la misma enfermedad.

d) Presentación y aceptación del dictamen de los peritos 

→ En el día establecido, se celebra la sesión para la aceptación por parte del tribunal de los informes escritos por los peritos. Estos deben confirmarlos bajo juramento ante ci tribunal. El delegado y el médico perito del tribunal pueden hacer alguna pregunta aclaratoria. Los informes de los peritos se adjuntan a las actas del proceso .

12. PUBLICACIÓN DEL PROCESO

→ Recibidas las pruebas, tanto testificales como documentales, el delegado procede a la
publicación de las actas del proceso, por medio de un decreto. Si, publicadas las actas, ni
el promotor de justicia ni el postulador presentan nuevas pruebas, el delegado ordena
que se proceda a preparar el trasunto y las copias auténticas del mismo.
13. TRASUNTO DEL PROCESO Y AUTENTICACIÓN DEL MISMO

→ Se nombre el copista, para preparar el trasunto, cotejo del mismo con el original,
autenticación de la copia, etc.

→ Recordamos solamente que hay que entregar a la Congregación dos copias auténticas del proceso y que, al menos una de ellas, tiene que llevar en cada uno de los folios el sello del tribunal, y al margen izquierdo del mismo el “concuerda con el original” y la firma, o
media firma del notario.

14. SESIÓN DE CLAUSURA

→ Se puede celebrar en el aula del tribunal, en la residencia del obispo, en la sala o capilla de una casa religiosa, sobre todo cuando se trata de un siervo de Dios que perteneció a un Instituto.

→ La preside, si es posible, el obispo y asisten a ella el delegado, el promotor de justicia,
el notario o los notarios, si fueron nombrados dos, y el postulador o vice postulador o la
persona que se ha de encargar de llevar el proceso a Roma.

→ Conviene recordar que deben prepararse, por lo menos, tres ejemplares del texto de las actas de esta última sesión: uno para el original, y los otros dos para las copias del proceso que han de ser entregadas a la Congregación.

→ Téngase en cuenta que es muy importante que las actas de la última sesión, igual que las actas de la primera, tanto en el original como, por lo menos, en una de las copias destinadas a Roma, deben ser selladas y firmadas de su puño y letra por los asistentes al acto.

→ Hay que preparar también una carpeta para meter las actas originales y otra, o varias,
para colocar las copias que se han de llevar a Roma. En cada una de las carpetas hay que
poner la correspondiente inscripción, con el sello y la firma del notario, autenticadas por
el obispo. Hay que preparar también el Instrumentum clausurae, las cartas del delegado y del promotor de la fe, y el sobre con la debida inscripción, en el que irán metidos dichos documentos.

→ Durante la sesión se cierran y se sellan, o se precintan con lacre la carpeta que contiene las actas originales del proceso, la carpeta o carpetas que contienen las copias que hay que llevar a Roma, y el sobre de que se ha hablado antes.

 

fuente: http://www.causasdelossantosenargentina.org

Requisitos para que una curación pueda ser considerada un milagro.


Si se trata de un caso médico, la curación debe ser: rápida, completa, duradera e inexplicable.

 

1) La enfermedad debe ser grave.

La curación extremadamente difícil o realmente imposible. La gravedad implica, en cierto modo, que la enfermedad es irreversible, siendo imposible la recuperación de las funciones normales del organismo.

2) Es necesario que no hayan sido suministradas medicinas adecuadas para curar la enfermedad, o que fueron ineficaces.

Por ello es necesario excluir con certeza, que los efectos de la terapia aplicada hayan logrado modificar sustancialmente el diagnóstico. Esto vale también para el caso de la desaparición inmediata de la enfermedad.

3) La curación debe ser instantánea.

Es decir, que en el caso concreto que se investiga, el tiempo de la curación debe ser extremadamente rápido respecto del tiempo previsible de curación que se considera normal.

4) La curación debe ser perfecta.

Pueden quedar algunos signos de la enfermedad no invalidantes como, por ejemplo, cicatrices. Para que la curación sea íntegra, es necesaria una recuperación
funcional del organismo perfecta.

5) La curación debe ser estable y duradera, sin reincidencias o recaídas.

Por reincidencia se entiende el retorno de la misma enfermedad después de un cierto periodo de tiempo. Por recaída se entiende el retorno de la enfermedad después de un brevísimo periodo de tiempo de aparente curación.

 

(Ver: José Carlos Martín de la Hoz y Ricardo Quintana
Bescós, Causas de canonización y milagros, Desclée
de Brouwer, Bilbao 2009, p. 107-108)

HFIC – Humilde Patlán Sánchez. (Venerable)


Causa de Canonización de la Sierva de Dios

Humilde Patlán Sánchez

HFIC HERMANAS FRANCISCANAS DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN HFIC humilde patlan sanchez

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