Archivo de la categoría: Humilde Patlán Sánchez

Feliz día de la VIDA CONSAGRADA


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Todos los católicos estamos llamados al seguimiento de Cristo. Por el bautismo nos hacemos Hijos de Dios, Hermanos de Jesucristo y Templos vivos del Espíritu Santo. Por lo tanto, la vida de los católicos, si quieren ser fieles y coherentes con su bautismo no puede ser la misma que la de una persona no bautizada. La imitación de Cristo será la tarea fundamental en su vida.

Sin embargo, hay personas que por una invitación especial de Dios, bajo una moción del Espíritu Santo, se proponen seguir más de cerca a Cristo, entregarse a Dios amado por encima de todo y procurar que toda su vida esté al servicio del Reino. Esto es lo que se llama en la Iglesia católica, la vida consagrada.

Las personas que asumen libremente el llamamiento a la vida consagrada viven los así llamados consejos evangélicos por amor al Reino de los cielos. Los consejos evangélicos son la pobreza, la castidad y la obediencia. Se les llama consejos evangélicos porque fueron predicados por Cristo en el evangelio y aparecen como una invitación para seguir más de cerca el camino que Él recorrió en su vida. Si bien todos los católicos estamos llamados a vivir estos tres consejos, la persona consagrada lo hace como una manera de vivir una consagración “más íntima” a Dios, motivado siempre por dar mayor gloria a Dios. La pobreza es el desprendimiento de todo lo creado para utilizarlo de forma que pueda dar mayor gloria a Dios. La castidad es lograr que toda nuestra persona: inteligencia, voluntad, afectos y cuerpo estén dominados por nosotros mismos. Y por último, la obediencia, es el sometimiento de la voluntad propia a la voluntad de Dios, a través de los superiores legítimos, representantes de Cristo para el alma consagrada.

Las personas consagradas a Dios pueden vivir su consagración de muy diversas formas y así vemos como a lo largo de la historia de la Iglesia, desde las primeras comunidades cristianas en el Asia Menor hasta los florecientes centros urbanos de nuestros días, la vida consagrada asume diversidad de formas. Las hay de aquellos que se dedican a la oración y a la contemplación en un lugar apartado de toda civilización. Hay quienes inmersos en el mundo, viven su consagración entre las más diversas actividades de la vida diaria. Todas estas formas de consagración las podemos agrupar en las siguientes divisiones:

    • Vida Eremítica
    • Vírgenes Consagradas
    • Vida Religiosa
    • Institutos Seculares
    • Sociedades de Vida Apostólica

fuente: http://es.catholic.net/op/articulos/9397/la-vida-consagrada.html

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REQUISITOS PARA REGISTRAR UN MILAGRO


REQUISITOS PARA REGISTRAR UN MILAGRO

  1. La invocación debe ser inequívoca, unívoca, coral, (al mismo tiempo), eclesial, Que sea la única intercesora ante Dios, (es necesario que no encomiende a otros intercesores celestiales). La invocación debe haber sido hecho al pedir explicitamente la intersección del Siervo de Dios, para obtener el milagro.
  2. La invocación debe ser anterior al evento considerado milagroso. Debe preceder al cambio favorable al cuadro clínico.
  3. Que haya una evidencia del médico por escrito, (que certifique que la sanación ocurrida no tiene explicación científica, medicamente hablando).
  4. Que el milagro-sanación tenga durabilidad en el tiempo. (ejemplo si se le ha devuelto la vista a un ciego, que dure de dos años en adelante la manifestación de la sanación).

Características de los milagros.

Para que un suceso sea considerado como milagros debe tener las siguientes característica:

  1. INSTANTÁNEO (debe ser extremadamente rápido respecto del tiempo previsible de curación que se considera normal.)

  2. DURADERO EN EL TIEMPO

  3. COMPLETO

  4. PERFECTO, ESTABLE (sin recaídas o reincidencias)

  5. INEXPLICABLE PARA LA CIENCIA

Una curación considerada inexplicable que haya sido desaprobada tres veces, no puede ser presentada de nuevo. Si por tres veces el organismo que examina las curaciones da un resultado suspensivo o negativo, el caso no puede ser presentado nuevamente.

Cuando los hechos atribuidos a la intercesión de un Venerable Siervo de Dios o beato no cumplen las condiciones señaladas, porque no se han podido demostrar,  o porque son cuestiones de carácter espiritual, etc., se denominan gracias y favores.

SELECCIÓN DE PRESUNTOS MILAGROS

  • Evitar la fantasía o de la superstición y distinguir favores o gracias de posibles milagros = caso explicable según las leyes de la naturaleza.
  • No son admitidos los hechos extraordinarios de orden moral (p. ej., la conversión de
    un pecador empedernido, la pacificación de una familia, el abandono de un vicio, como la droga o el alcohol, etcétera).
  •  Hay que centrar la investigación solamente sobre los fenómenos extraordinarios de orden físico. Entre ellos, los fenómenos más comunes suelen referirse a curaciones prodigiosas después de la invocación a un siervo de Dios o a un beato.

4. INVESTIGACIÓN PREVIA

  • a) Ante todo hay que pedir a la persona curada o a los padres, si se trata de un niño, una relación escrita, lo más minuciosa y detallada posible, sobre los siguientes datos: síntomas de la enfermedad; diagnóstico y pronóstico de los médicos; eventuales curas; desarrollo de la enfermedad; a quién se encomendó el enfermo; si la curación fue instantánea; controles médicos después de la curación. Si se trata de una persona poco culta, el postulador, u otra persona, podrán ayudarle a redactar dicha relación.
  • b) Si en dicha relación se encuentran elementos suficientes para pensar que se trata de un milagro, hay que empezar a recoger todos los documentos posibles relativos al caso. Si la persona curada estuvo ingresada en alguna clínica u hospital, hay que pedir el historial clínico de dichos centros y los certificados de los diversos exámenes radiológicos, de laboratorio, etc. Hay que abundar en detalles, en especial el historial. Es necesaria una copia íntegra del historial, donde, además del diagnóstico y del pronóstico, se detalla día a día el curso de la enfermedad y las medicinas usadas. Recuérdese que por razón del secreto profesional, tiene derecho a exigir la documentación médica sólo el enfermo, o los padres, si se trata de un menor de edad. En el caso de que no existiera historial médico, habrá que obtener, por lo menos, una relación del médico o médicos que trataron al paciente.
  • c) Obtenida la relación y toda la documentación relativa al caso, conviene consultar a un especialista en la enfermedad de que se trata, para que diga si existe alguna explicación natural según la ciencia. En la práctica lo mejor es que los actores envíen toda la documentación al postulador de Roma, el cual, además de la experiencia, tiene medios para consultar a algunos de los médicos que forman parte de la Consulta de la Congregación. El indicará sí vale la pena o no instruir un proceso. El perito de Roma ayuda también a redactar los interrogatorios, de los que hablaremos más adelante.

SOLICITUD DEL POSTULADOR

En el caso de que el hecho extraordinario atribuido a un determinado siervo de Dios, realizadas las investigaciones previas y consultado algún médico competente, presente las características de un posible milagro el postulador dirige una solicitud a la autoridad competente, adjuntando a ella:

1) Un informe detallado del caso;
2) La declaración escrita del presunto agraciado;
3) Una lista de testigos, entre los que no pueden faltar los médicos que trataron al
enfermo, y los familiares del mismo;
4) Toda la documentación recogida hasta el momento;
5) El dictamen de un perito, si existe (cf. art. 38).

PASOS PARA EL REGISTRO

  1. Dar seguimiento a cada caso que se presente
  2. Narrar, por escrito el favor o milagro recibido,  especialmente por la persona beneficiada o si es bebe o niño por los familiares mas cercanos. En dicha descripción tiene que quedar de manifiesto que solo fue encomendado a  la intercesión de la Sierva de Dios. 
  3. Solicitar a los familiares o a la persona beneficiada directamente por el favor o milagro, que haya archivando todos los originales de las evidencias médicas;  es decir todo comprobante de los estudios realizados: sean radiografías, tomografías, diagnósticos; todo por escrito. De grandísima importancia es solicitar al médico su certificación en la cual exprese que la ciencia médica no tiene explicación de dicho evento.
  4. Enviar al correo electrónico de la causa de beatificación toda la información, además enviar los documentos con original y dos copias, vía correo postal.  (también el beneficiado debe quedarse con otra copia).
  5. Acompañar el informe preferentemente con fotografías y si existen algún vídeo que manifieste dicha sanación, servirá para clarificar las pruebas.

Las 4 vías de beatificación y canonización.


Hasta julio de 2017, existían tres caminos por los que una persona podría ser elevada a la categoría de beato o santo:

  1. El martirio para personas asesinadas por odio a la fe;
  2. La práctica de forma heroica de las virtudes; y, por último,
  3. La canonización equivalente, fruto de la devoción hacia el candidato y fórmula por la que el Papa confirma un culto que ya existente.

Con esta carta apostólica con forma de Motu Proprio titulada “Maiorem hac dilectionem”, El papa Francisco introduce una nueva ví­a a mitad de camino entre el martirio y las virtudes heroicas. A diferencia de la vía del martirio sí requiere de un milagro atribuido a la intercesión de la persona para su beatificación y otro para su canonización.

Así pues el Papa Francisco abre una nueva vía para alcanzar la santidad.

La cuarta vía se llama

“La vía del ofrecimiento de la vida”. 

Reconoce la santidad de quienes han ofrecido su vida por el Evangelio y por los demás y han fallecido como consecuencia de ello. Sería, por ejemplo, el caso de una persona que se ha consagrado al cuidado de leprosos, se ha contagiado y muerto por esa enfermedad.

fuente:

https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2017/07/11/hac.html

https://www.romereports.com/2017/07/11/el-papa-aprueba-una-nueva-via-para-alcanzar-la-santidad/

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Milagros, gracias y favores


Periódicamente se dan a conocer hechos sobrenaturales, de carácter inexplicable científicamente, atribuidos a la intercesión de un Siervo de Dios o un beato, que manifiestan la cercanía de Dios.

La Congregación para las causas de los santos de Roma, recuerda que la fama de santidad y la de gracias atribuidas a la intercesión de los Siervos de Dios es verdaderamente el motor de los procesos de beatificación y de canonización.

Que Dios desee conceder gracias y favores espirituales y materiales a través de la intercesión de los santos y de quienes van camino de serlo. Es una manifestación del dogma de la comunión de los santos que repetimos los cristianos desde los albores del cristianismo los domingos en el símbolo de la fe, y manifiesta la comunión entre la Iglesia de los que están en el cielo, en el purgatorio y en la tierra.

Finalmente, la Iglesia distingue entre los milagros necesarios, como vox Dei, que confirman que un venerable Siervo de Dios o un beato han de ser añadidos al catálogo de los santos y se les puede dar culto público general restringido a un determinado ámbito o conjunto de diócesis, familia espiritual, etc.

Para que el Santo Padre pueda autorizar el decreto de un milagro se debe haber estudiado que es hecho extraordinario, que se atribuye a la intercesión unívoca de un beato o un Venerable y cumple las determinaciones que marca el derecho canónico: La curación debe ser instantánea. Es decir, que en el caso concreto que se investiga:

El tiempo de la curación

debe ser extremadamente rápido respecto del tiempo previsible de curación que se considera normal.

La curación debe ser perfecta

Debe ser estable y duradera, sin reincidencias o recaídas

Cuando los hechos atribuidos a la intercesión de un Venerable Siervo de Dios o beato no cumplen las condiciones señaladas, porque no se han podido demostrar,  o porque son cuestiones de carácter espiritual, etc., se denominan gracias y favores.

Según la teología católica los milagros, gracias y favores, son un signo de la providencia amorosa de Dios y una manifestación, por tanto, de su misericordia en favor de sus hijos los hombres.

José Carlos Martín de la Hoz

José Carlos Martín de la Hoz, Teología del milagro y Causas de canonización, en Ius communionis, 5 (2017) 123-142.

Mas sobre los milagros

Mas estas cosas que se realizan divinamente alguna vez fuera del orden comúnmente establecido en la naturaleza, suelen llamarse “milagros”; porque nos “admiramos” cuando, viendo el efecto, ignoramos la causa. Y como una misma causa es a veces conocida por unos e ignorada por otros, de ahí resulta que, entre quienes ven un efecto simultáneamente, unos se admiren y otros no. Por ejemplo, el astrólogo no se admira viendo un eclipse de sol, porque conoce la causa; sin embargo, quien desconoce esta ciencia, ignorando la causa, ha de admirarse necesariamente. Así, pues, hay algo admirable para éste y no para aquél. Luego será admirable en absoluto lo que tenga una causa absolutamente oculta. Y esto significa la palabra “milagro”, a saber, lo que “de sí está lleno de admiración”, y no con respecto o éste o a aquél. Es así que la cace absolutamente oculta a los hombres es Dios, porque ya se probó (c. 47) que ningún hombre puede comprender intelectualmente la esencia divina en el estado actual de vida. Luego serán propiamente milagros las cosas que divinamente se realizan fuera del orden comúnmente observado en la naturaleza.

Mas hay diversos grados y órdenes de estos milagros.

MILAGROS DE PRIMER GRADO

Porque ocupan el grado supremo entre los milagros aquellas cosas en que Dios realiza le que jamás puede hacer la naturaleza, como que dos cuerpos estén simultáneamente en un solo lugar, cine el sol retroceda o se pare, que el mar se divida ofreciendo camino a los transeúntes. Y entre estas cosas se ha de considerar también el orden, porque cuanto mayores son las cosas realizadas por Dios y más alejadas están del poder de la naturaleza, tanto mayor es el milagro. Como mayor milagro es el retroceso del sol que la división del mar.

MILAGROS EN SEGUNDO GRADO

Ocupan el segundo grado entre los milagros las cosas en que Dios realiza algo que incluso puede realizar la naturaleza, pero no por el mismo orden. Pues obra de la naturaleza es que determinado animal viva, vea y camine; pero que tras la muerte viva, tras la ceguera vea y tras la cojera camine, tal no puede hacer la naturaleza, sino que lo realiza Dios alguna vez milagrosamente. Y en esto también se ha de considerar el orden, mirando a que lo que se hace esté más alejado del poder de la naturaleza.

MILAGROS EN SEGUNDO GRADO

Se da el tercer grado de milagros cuando Dios realiza lo que ordinariamente obra la naturaleza, pero sin contar con los principios operantes de la misma; como cuando alguien es curado por virtud divina de una fiebre naturalmente curable y cuando llueve sin que intervengan los principios naturales.

 

Fuente: http://santotomasdeaquino.verboencarnado.net/capitulo-ci-de-los-milagros/

FENOMENOS MISTICOS EXTRAORDINARIOS


 LOS FENÓMENOS SOBRENATURALES

Dios no sólo hizo lo que la Biblia dice que hizo en tiempos del Antiguo Testamento, sino que, a partir del Nuevo, Él hace eso y mucho más. ¿Pruebas? La vida de numerosos varones y mujeres de Dios a los largo de la era cristiana. He aquí algunos de los numerosísimos fenómenos sobrenaturales.

Fenómenos de orden cognoscitivo

Distínguense dos clases de fenómenos de este género : los del orden intelectual, y los del orden psico-fisiológico.

Fenómenos divinos intelectuales.

Redúcense a dos principales ; las revelaciones privadas, y las gracias gratuitamente dadas.

Diferencia entre las revelaciones privadas y y las publicas.

Revelación divina en general es la manifestación sobrenatural hecha por Dios de una verdad oculta. Cuando esta manifestación es para el bien de la Iglesia entera, es revelación pública; cuando tiene por fin el provecho particular de los que la reciben, se llama revelación privada.  No pueden publicarse las revelaciones privadas sin la aprobación de la autoridad eclesiástica.

Nadie obliga a los fieles a creer en ellas; al aprobarlas, la Iglesia no nos impone la obligación de creerlas, sino solamente permite, dice Benedicto XIV , que puedan publicarse para enseñanza y edificación de los fieles. 

Cómo hace Dios las revelaciones.

De tres diferentes maneras : por medio de visiones, de locuciones sobrenaturales, y de toques divinos.

a) Las visiones

son percepciones sobrenaturales de un objeto naturalmente invisible para el hombre. No son revelaciones, sino cuando manifiestan alguna verdad oculta. Son de tres especies: sensibles, imaginativas o puramente intelectivas.

Las visiones.

Son de tres tipos.

1) Las visiones sensibles o corporales,

que también se llaman apariciones, son aquellas en las que los sentidos perciben una realidad objetiva naturalmente invisible para el hombre. No es necesario que el objeto que se percibe, sea un cuerpo humano en carne y hueso; basta con que sea una forma sensible o luminosa.

Por eso se admite comúnmente, con Santo Tomás, que Nuestro Señor, después de la Ascensión, no se apareció personalmente sino raras veces ; se aparecía de ordinario en
una forma sensible que no era su verdadero cuerpo. Cómo se aparezca en la Eucaristía explícase de dos maneras, dice Santo Tomás :

  1. o por una impresión milagrosa en los órganos de la visión (cuando no es visto sino por uno solo);
  2. o por la formación en el aire ambiente de una forma sensible real, pero distinta del cuerpo mismo del Señor;

porque, añade el Santo, el cuerpo del Salvador no puede ser visto en su forma propia sino en un solo lugar : “ Corpus Christi non potestin propriá specie videri nisi in uno loco, in quo definitive continetur ”.
Lo mismo que se dice de Nuestro Señor, ha de decirse también de la Santísima Virgen ; por esto, cuando se apareció en Lourdes, su cuerpo no se movió del cielo, y, en el lugar
de la aparición, no había sino una forma sensible que la representaba. Por esto se explica que ora se apareciese en una forma, ora en otra.

Por tanto: 1) Visiones corporales o externas son aquellas en que los ojos del cuerpo perciben una realidad naturalmente invisible al hombre; en tal caso no es necesario que el objeto que se ve (persona o cosa) esté física y realmente presente, sino que basta que se forme la imagen en la retina. Es a lo que de ordinario se le llama apariciones.

2) Las visiones imaginarias o imaginativas

son aquellas que son producidas en la imaginación por Dios o por los ángeles en el estado de vigilia o durante el sueño.

Así se apareció varias veces un ángel a San José en sueños, y Santa Teresa cuenta muchas visiones imaginativas de la humanidad de Nuestro Señor estando ella despierta

1; a menudo estas visiones van acompañadas de una visión intelectiva que explica la significación de aquellas

2. A veces recorre el alma, en la visión, países lejanos : éstas casi por entero son visiones
imaginativas.

Por tanto; 2) Visiones imaginativas son aquellas en que Dios estimula la imaginación del individuo a fin de comunicarle un mensaje, de manera que el subconsciente humano no es capaz de controlar o dirigir el proceso. De este tipo son los sueños proféticos.

3) Visiones intelectivas

son aquellas en las que el espíritu percibe una verdad espiritual sin formas sensibles : tal fue la visión de la Santísima Trinidad que tuvo Santa Teresa. Estas visiones son, ya por medio de ideas antes adquiridas, ya de especies infusas, que representan las cosas divinas mejor que las ideas adquiridas. A veces son oscuras, y no manifiestan sino la presencia del objeto; otras son claras, mas no duran sino un instante : son a manera
de intuiciones que dejan profunda impresión.

Hay visiones que reúnen dos o tres caracteres al mismo tiempo. Así la visión de S. Pablo en el camino de Damasco fue a la vez sensible, cuando vio la luz resplandeciente; imaginativa, cuando se le manifestaron los rasgos distintivos de Ananías en la imaginación ; e intelectiva, cuando entendió lo que Dios quería de él.

Por tanto: Visiones intelectuales son aquellas en las que ya no intervienen los sentidos sino sólo la inteligencia, pero sin necesidad de emplear la facultad de razonar, por ello se accede a un entendimiento puro, superior a todo lo humanamente posible.

Las visiones corporales y las imaginativas, pueden tener orígenes sobrenaturales, pero, de acuerdo con la experiencia y las enseñanzas de los grandes místicos, son muy raros, a menudo intactos, son ilusiones o alucinaciones naturales o de engaños diabólicos.


Las locuciones sobrenaturales.

son ciertas hablas o manifestaciones del divino entendimiento que hace Dios perciban los sentidos exteriores, los interiores o,: directamente, el entendimiento, Llámanse auriculares, cuando son vibraciones milagrosamente formadas que suenan en los oídos;
imaginativas, cuando escúchalas sola la imaginación; intelectivas, cuando directam ente se encaminan al entendimiento

Son comunicaciones que Dios hace. Pueden ser percibidas por los sentidos externos (el oído) o interiormente. Es común que visiones y locuciones se den al mismo tiempo, pero no necesariamente. El beato Francisco Marto veía pero no podía oír a la Virgen en Fátima.

Los toques divinos son sensaciones espirituales deliciosas, impresas en la voluntad por
una especie de contacto divino, y que van acompañadas de viva luz en el entendimiento.
Distínguense dos clases de ellos : los toques divinos ordinarios, y los toques divinos sustanciales, que, aunque tocan en la voluntad, son tan hondos, que parecen llegar hasta lo más profundo de la sustancia misma del alma; ésta es la razón de aquellos m dos de hablar de los místicos, cuando declaran haber experimentado un contacto de sustancia a sustancia. En realidad estos toques ocurren en la parte más sutil de la voluntad y del entendimiento, en la que estas facultades tocan con la sustancia misma del alma; pero son las potencias, y no la sustancia, según la doctrina de Santo Tomás, las que reciben estas impresiones. Esta parte sutil de la voluntad llámanla los místicos la cumbre del espíritu, o la cumbre de la voluntad, y también el fondo del alma.

Cómo hemos de habernos con respecto a estas gracias extraordinarias. Los
grandes místicos enseñan a una que no se han de desear ni pedir estos dones extraordinarios. Ciertamente no son de necesidad para llegar a la unión divina; y aun a veces, por causa de nuestras majas inclinaciones, son más bien obstáculos para la divina unión. Demuéstralo particularm ente S. Juan de la Cruz; afirma que el deseo de revelaciones roba la pureza de la fe, engendra una curiosidad maligna que es origen de ilusiones, ocupa el espíritu con vanos fantasmas, descubre de ordinario falta de humildad y de obediencia a Nuestro Señor, el cual, por medio de las revelaciones públicas, nos ha procurado todo lo que hemos menester para ir al cielo. 
Además las visiones están sujetas a mil ilusiones;
de aquí la necesidad de dar reglas para discernir las
verdaderas de las falsas.


Las revelaciones.

Son manifestaciones sobrenaturales de una verdad oculta o un secreto divino que Dios decide comunicar para bien general o para la utilidad de quien la recibe. Pueden ser privadas (cuando son hechas a un individuo, y no entran en el depósito de la fe) o universales (las Sagradas Escrituras y la Tradición).

Conocimiento del interior de otro.

Dios comunica a un siervo suyo los secretos del corazón de otras personas, por ejemplo, sus pecados. Fue algo que experimentaron frecuentemente el Santo Cura de Ars y el padre san Pío de Pietrelcina.

La hierognosis.

Es el conocimiento de lo que es sagrado. Quienes reciben esta gracia son capaces de distinguir sin ningún esfuerzo de su parte un objeto bendito de uno que no lo está, o las auténticas reliquias de los santos.

Ciencia infusa universal.

Tiene lugar cuando, sin estudio alguno, se posee un vastísimo conocimiento de la Sagrada Escritura, de los principios de la vida espiritual o de la teología.

Las gracias gratuitamente dadas

Las gracias gratuitamente dadas lo son principalmente para el provecho de los demás. Son dones gratuitos, extraordinarios y transitorios, conferidos directamente para el bien de los demás, aunque indirectamente puedan servir para la santificación del mismo que los recibe. Enuméralos S. Pablo con el nombre de carismas; en la Epístola a los Corintios distingue nueve, los cuales todos proceden del mismo Espíritu :

  1. i) El habla de sabiduría, sermo sapientia, que nos ayuda a sacar de las verdades de fe, consideradas como principios, conclusiones que acrecientan los tesoros del dogma.
  2. El habla de ciencia, sermo scientia, por el que nos valemos de las ciencias humanas para explicar las verdades de la fe.
  3. El don de fe, no la virtud, sino una certidumbre especial capaz de producir prodigios.
  4. La gracia de curar enfermedades, gratia sanitatum, que no es otra cosa que el poder de sanar a los enfermos.
  5. El don de hacer milagros; para confirmar la revelación divina.
  6. El don de profecía, o sea el don de enseñar en el nombre del Señor, y, si fuere menester, de confirmar la doctrina con profecías.
  7. La discreción de espíritus, o sea el don de leer los secretos del corazón y de discernir el bueno del mal espíritu.
  8. El don de lenguas, que, en S. Pablo, es el don de orar en lengua extraña con cierta exaltación, y, según los teólogos, el de hablar varias lenguas.
  9. El don de interpretación, o el de interpretar las palabras extrañas de que se tratare’.

Según advierten oportunamente S. Pablo y Santo Tomás, todos estos carismas están muy por bajo de la caridad y de la gracia santificante.

Fenómenos psico-fisiológicos.

Dase este nombre a los fenómenos que obran a la vez en el alma y en el cuerpo, y que se
refieren más o menos al éxtasis, d

Los principales son :

  1. la elevación en el aire;
  2. los efluvios luminosos;
  3. los efluvios olorosos;
  4. la abstinencia o inedia;
  5. la estigmatización.

1. La elevación en el aire.

Es un fenómeno en virtud del cual el cuerpo se mantiene elevado sin tocar en el suelo, y así se está sin apoyarse en cosa alguna natural; llámasele éxtasis ascensional. A veces elévase el cuerpo a grandes alturas : llámase entonces vuelo extático.

O tras parece correr velozmente a ras del suelo sin tocar en él: es lo que se llama marcha extática.

Numerosos casos de elevación en el aire se leen en la vida de muchos santos, ya en los Bolandistas, ya en el Breviario; por ejemplo : S. Pablo de la Cruz, 28 de abril; S. Felipe Neri, 26 de mayo; S. Esteban de Hungría, 2 de septiembre; S. José de Cupertino, 18 df septiembre; S. Pedro de Alcántara, 19 de octubre; S. Francisco Xavier, 3 de diciembre, etc.

Uno de los más célebres es S. José de Cupertino, que, al ver un día a unos obreros que no atinaban a levantar una pesada cruz de misión, voló por los aires, tomó la cruz y la colocó sin trabajo alguno en el hoyo que habían hecho para ella.  A este fenómeno se refiere también el de pesantes extraordinaria, que hace no pueda ser movido del suelo el extático por mucha fuerza que se emplee.

Los racionalistas han intentado explicar este fenómeno de un modo natural, ya por la aspiración profunda del aire en los pulmones, ya por una fuerza física desconocida, ya por la intervención de espíritus o de almas separadas : quiere esto decir que no han hallado explicación seria de ello, ¡Cuánto más prudente es Benedicto XIV!

Exige primeramente que el hecho sea bien comprobado, para evitar toda clase de superchería. Luego declara:

1) Que la elevación en el aire, bien comprobada, no puede explicarse naturalmente;

2) Que no supera, sin embargo, las fuerzas del ángel ni del demonio, los cuales pueden levantar en vilo los cuerpos;

3) Que, en los santos, ese fenómeno es una posesión anticipada del don de agilidad propia de los cuerpos gloriosos

2. Efluvios luminosos

El éxtasis va a veces acompañado de fenómenos luminosos : ya es una aureola de luz
que ciñe la frente, ya todo el cuerpo que se viste de luz.

Se examinará en particular :

1) si el fenómeno se produjo en pleno día o durante la noche, y, en este último caso, si la
luz es niás brillante que otra alguna;

2) si es sólo una centella brevísima a la manera de la chispa eléctrica, o si se prolonga
el fenómeno por tiempo notable, o se repite muchas veces;
3) si se produce durante un acto religioso, un éxtasis, un sermón, una oración ;

4) si es resultado de los efectos de la gracia, de conversiones duraderas, etc.;

5) si la persona de la que salen los rayos, es virtuosa y santa.

3. Efluvios olorosos

Perm ite a veces Dios que el cuerpo de los santos, mientras viven o después de muertos, exhale deliciosos aromas, símbolo del buen olor de las virtudes que practicaron.

Así ocurrió con las llagas de S. Francisco de Asís, que exhalaban a veces gratos perfumes; durante nueve meses salía un perfume misterioso de su sepulcro, y, cuando se exhumó su cuerpo, escurríase de sus restos un óleo perfumado.

Benedicto XIV indica cómo se ha de proceder para comprobar el milagro; se mirará :

1) si el olores suave y persistente;

2) si ni junto al cuerpo, ni en la tierra, hay algo que pueda explicarlo;

3) si se han obrado milagros al hacer uso del agua o del óleo que se tomó del santo cuerpo;

La abstinencia o inedia

a. Abstinencia prolongada.

Ha habido santos, especialmente de los estigmatizados, que vivieron, sin otro alimento que la sagrada comunión, durante muchos años.

El doctor Imbert-Goubeyre cita, en particular, algunos casos asombrosos3 : “ La Beata Angela de Foligno estuvo doce años sin tomar alimento alguno; Santa Catalina de Siena, unos ocho años; la Beata Isabel de Rento, más de quince años; Santa Litwina, veintiocho; la Beata Catalina de Racconigi, diez años…; en nuestros días, Rosa Andriani
veintiocho a ñ o s…; y Luisa Lateau, catorce años”

Estos han de examinarsi la abstinencia es total, que comprenda el alimento líquido y el sólido, si es duradera, y si la persona sigue ocupándose en sus quehaceres.

b. Abstinencia de sueño

S. Pedro de Alcántara, durante cuarenta años, no durmió más de hora y media cada día;
Santa Catalina de Ricci no dormía más de una hora por semana.

5. La Estigmatización.

Naturaleza y origen. Este fenó­meno consiste en una especie de impresión de las santas llagas del Señor en los pies, las manos, el costado y la frente: aparecen espontáneamente, sin ser provocadas por herida alguna exterior, y manan periódicamente sangre limpia. El primer estigmatizado de que se tenga noticia fué S. Francisco de Asís : en un éxtasis sublime que tuvo en el monte Alvernia, el 17 de septiembre de 1222, vio a un serafín que figuraba a Jesús crucificado, y que le imprimió los sagrados estigm as; conservó hasta su muerte aquellas llagas de las que manaba sangre roja. Intentó ocultar el milagro, pero no lo consiguió del todo, y al morir, el 11 de octubre de 1226, el prodigio se hizo público. — Después de él se han multiplicado los casos. El doctor Imbert cuenta trescientos veintiuno, de los cuales  cuarenta fueron en hombres. Sesenta y dos estigmatizados fueron canonizados.

Parece estar comprobado que la estigmatización no se da sino en los extáticos, y que va
precedida y acompañada de muy fuertes tormentos físicos y morales, que hacen al sujeto muy semejante a Jesús crucificado. La ausencia de tales padecimientos sería muy mala señal; porque los estigmas no son sino el símbolo de la unión con el divino Crucificado, y de la participación en sus tormentos.

Señales para discernir los estigmas.

Por esa razón, para distinguir claramente la estigmatización, de los fenómenos artificiales que se provocan en algunos individuos, es menester poner mucha atención en las circunstancias que caracterizan los verdaderos estigmas.

  1. Los estigmas están localizados en las mismas partes del cuerpo en que Nuestro Señor recibió las cinco llagas, mientras que la exudación sanguínea de los hipnotizados no está igualmente localizada.
  2. 2) En general, la renovación de las llagas y de los dolores de los estigmatizados ocurre en los días o en los tiempos que traen a la memoria el recuerdo de la Pasión del Salvador, como son el viernes o alguna fiesta de Nuestro Señor.
  3. Las llagas éstas no supuran jamás; la sangre que de ellas mana es pura y limpia, mientras que la más pequeña lesión natural, en cualquiera otra parte del cuerpo, produce supuración, aún en los mismos estigmatizados. No se curan nunca, por más remedios ordinarios que se les apliquen, y duran a veces treinta o cuarenta años.
  4. Producen abundantes hemorragias; esto podría parecer natural en el primer día de presentarse, pero es inexplicable en los días siguientes. La abundancia de las hemorragias tampoco tiene explicación; los estigmas se hallan generalmente a flor de piel, lejos de los grandes vasos sanguíneos, y, a pesar de eso, ¡ manan de ellos chorros de sangre!
  5. Por último, y es lo más importante, los estigmas no se encuentran sino en personas que practican las virtudes más heroicas y tienen particular amor a la cruz.

El estudio de todas estas circunstancias muestra bien a las claras no ser los estigmas un caso patoló­gico ordinario, sino que en ellos interviene una causa inteligente y libre que obra en los estigmatizados para conformarlos más al divino Crucificado.

Fenómenos de orden corporal

Los estigmas.

Se trata de llagas o heridas, visibles o invisibles, que concuerdan con las de Jesucristo en la Pasión. Pueden ser varias o solo una.

Sudor de sangre.

Es la expulsión de líquido sanguinolento a través de los poros de la piel, particularmente los de la cara. El hecho histórico por excelencia es el de Jesucristo (Lc 22, 44). Ha habido un número pequeño de santos y personas pías que también han tenido sudor de sangre.

Lágrimas de sangre.

Son una efusión sanguinolenta a través de los lagrimales. Estos casos son más raros.

Ayuno absoluto.

En la Iglesia ha habido muchos casos de ayuno absoluto prolongado sin detrimento alguno de la salud. El de santa Catalina de Siena duró ocho años; el santa Ludovina de Schiedman, 28 años, el de la beata Caterina de Raconigi, diez años.

La vigilia o privación prolongada del sueño.

San Macario de Alejandría pasó 20 años continuos sin dormir.

La agilidad.

Consiste en la traslación corporal prácticamente instantánea de un lugar a otro. La Biblia recoge el caso del diácono Felipe, que fue de pronto transportado por Dios a la ciudad de Azoto tras bautizar al etíope (cfr. Hch 8, 39-40). Otros santos que experimentaron este fenómeno fueron san san Felipe Neri, san Antonio de Padua y san Martín de Porres.

La bilocación.

Consiste en la presencia de una misma persona en dos lugares distintos al mismo tiempo.

Las levitaciones. Es la elevación espontánea del suelo y el mantenimiento del cuerpo humano en el aire sin causa visible. Si el cuerpo se eleva un poco se llama éxtasis ascen sional; si se eleva a gran altura recibe el nombre de vuelo extático; y si comienza a andar velozmente a ras del suelo, pero sin tocarlo, se llama marcha extática. La historia de la Iglesia reporta muchos de estos fenómenos en la vida de los santos, por ejemplo San Felipe Neri, San José de Copertino. 

La sutileza. Es el paso de un cuerpo a través de otro. San Raymundo de Peñafort entró en su convento a puertas cerradas.

Esplendores. Son irradiaciones luminosas que a veces despiden los cuerpos de los santos, sobre todo durante la contemplación o el éxtasis.

Osmogénesis. Es la emanación sobrenatural de un cierto perfume de exquisita suavidad del cuerpo de los santos.

Fenómenos de orden afectivo

Éxtasis místico. Estado de contemplación tan profundo que se suspenden los sentidos.

Los incendios de amor. Fenómeno en el que el amor hacia Dios se manifiesta exteriormente bajo la forma de fuego que quema, incluso materialmente, la carne y la ropa cercana al corazón.

Los fenómenos sobrenaturales, si son auténticos, proceden siempre de Dios y no son explicables por la ciencia. Pero a veces la propia naturaleza o el demonio pueden imitarlos.

Los fenómenos naturales que aparentan sobrenaturalidad tienen como fuente elementos de orden fisiológico (temperamento, sexo, edad), la imaginación, los estados depresivos por diversas causas (trabajo intelectual absorbente, meditación religiosa mal regulada, excesiva austeridad) y las enfermedades.

Por ejemplo, hay estigmas que no son sino naturales, presentes en personas que padecen histeria y que se provocan ellas mismas las heridas. Es famoso el caso del adolescente Alberto Solís, alias «Betito», de Saltillo, Coahuila, que decía que la Virgen le hablaba, y que intentó en 2007 provocarse heridas parecidas a los estigmas de Cristo en manos y pies, para lo cual quiso someterse a un tipo de tatuaje que deja hundimientos permanentes en la piel. Pero, por ser menor de edad, no encontró tatuador que accediera.

Hay un caso más famoso, el del italiano Giorgio Bongiovanni, a quien le gusta exhibir sus estigmas al tiempo de proclamar toda una serie de tonterías inimaginables: que él es la reencarnación del beato Francisco Marto, quien a su vez fue la reencarnación de san Juan Bautista, quien a su vez fue la reencarnación del profeta Elías; que en 1991 (luego en 1993, y después en 1996) el mundo se iba a acabar; y, ahora, que en 2012 Jesucristo regresará a la Tierra en una nave espacial acompañado de los extraterrestres.

¿Cómo puede un hombre como Bongiovanni conservar los estigmas por tanto tiempo (se supone que los tiene desde 1989) si sólo son heridas naturales que tarde o temprano deberían cicatrizar?

La respuesta no es fácil, pero no debe olvidarse que también los demonios tienen la capacidad de producir fenómenos asombrosos que se confunden con la acción de Dios. Por ejemplo, pueden falsificar visiones y éxtasis; producir esplendores; curar enfermedades (producidas por los mismos demonios); hacer aparecer estigmas, etc. Aunque no son científicamente explicables, estos hechos no deben ser llamados sobrenaturales sino preternaturales, del latín praeter naturam, que significa «más allá de la naturaleza», y que se refiere al fruto de la actuación de un ángel o un demonio.

A Satanás le gusta imitar lo divino para confundir

Éste es un testimonio firmado con el nombre «Erasmo di Basi» y publicado en la revista Renovación del Espíritu Santo, de septiembre de 1987:

«Hace ya algunos años tuve la experiencia del juego del vaso, no sabiendo que se trataba de una forma de espiritismo. Después de algún tiempo me acometieron extrañas facultades. Tenía las mismas facultades que en parapsicología se definen como extrasensoriales, es decir: clarividencia, lectura del pensamiento, diagnósticos clínicos, lectura del corazón y de la vida de personas vivas o muertas, y otros poderes. Meses después se añade otra facultad: la de anular el dolor físico con la imposición de manos, aliviando o eliminando el estado de sufrimiento.

«Leyendo después la Palabra de Dios, me di cuenta de que mi vida no había cambiado en absoluto. Continuaba siendo fácil a la ira, lento en perdonar, fácil al resentimiento, susceptible a la ofensa. Tenía miedo de tomar mi cruz, miedo de la incógnita del futuro y de la muerte.

«Después de un largo peregrinar y tormentosas penalidades, Jesús me condujo hacia el movimiento de la Renovación Carismática. Aquí encontré algunos hermanos que han rogado por mí, y se ha constatado que lo que me había sucedido no era de origen divino sino fruto del Maligno. He reconocido y confesado mis pecados, me arrepentí y renuncié a toda práctica oculta. Y mis poderes cesaron».

Ya desde hace mucho tiempo se han podido realizar estudios serios que han evidenciado la intervención del demonio en fenómenos extraordinarios. Así, por ejemplo, el libro Medicina católica, del doctor Henri Bon (1859, Argentina), recoge este testimonio sobre los estigmas y otros hechos preternaturales experimentados por una mujer entre 1890 y 1891 en Lyon, Francia:

«Los dolores y los estigmas tenían lugar a veces en el coro de la capilla. Allí, en éxtasis, los ojos fijos sobre una visión invisible para todos los demás presentes, la señora N permanecía largo tiempo en esa actitud, con los brazos en cruz y la frente sangrando en forma tal que sus compañeras debían secarla con paños.

«A menudo también, arrodillada en la barra de hierro de su lecho o en otro lugar, y en éxtasis, se mantenía en posturas asombrosas y naturalmente imposibles, de equilibrio inestable.

«La señora N tenía estigmas en seis regiones diferentes de su cuerpo: en la cabeza, en la mano derecha, en la izquierda, en el pie derecho, en el izquierdo y en el costado izquierdo del pecho…

«Los médicos que examinaron a la estigmatizada llegaron a esta conclusión: ‘No es posible admitir que la concentración del pensamiento, por fuerte e intensa que se quiera, logre producir tales prodigios’. Además, la estigmatizada tenía visiones, éxtasis, discernimiento de conciencias, vista a la distancia, etc.

«El examen de la causa, muy voluminoso, fue confiado a un teólogo muy versado en esta materia, que concluyó su informe así: ‘La mayoría de los fenómenos ocurridos a la señora N… sobrepasan la naturaleza. Pero ninguno de los fenómenos citados exige la intervención divina… Finalmente, en muchos de estos fenómenos hay, en indicio, la marca de la influencia diabólica’. Estas conclusiones fueron desarrolladas y demostradas ante el obispo y su consejo episcopal».

Volar por los aires

San José de Cupertino fue un fraile franciscano italiano nacido en 1603. En su vida sacerdotal experimentó éxtasis, poder de hacer milagros y curaciones, y muchos otros sucesos sobrenaturales, entre ellos la levitación. Fueron muy numerosas las veces en que a san José de Cupertino se le vio volando por los aires. Uno de los casos más famosos ocurrió cuando diez obreros intentaban inútilmente cargar una pesada cruz para ponerla en una montaña; entonces fray José se elevó por los aires con la cruz y la colocó en la cima. Pero otras veces levitaba por sólo pensar en Cristo, como un domingo en que se encontró a un corderito, se lo echó al hombro y, al pensar en Jesús Buen Pastor, se fue elevando por los aires. En una Misa, a la cual asistió el príncipe Juan Federico de Brunswick, en el momento de la Consagración fray José estuvo levitando con la Hostia en la mano por 15 minutos; y el príncipe, que era protestante luterano, se convirtió a la fe católica. Otras veces fue visto volar sobre el púlpito, o delante de un crucifijo o una imagen pía, y aterrizar sobre el altar o cerca del tabernáculo. En un período de su vida esto llegó a ser tan frecuente que sus superiores lo exceptuaron del rezo común en su convento y de presidir Misas en público porque esto perturbaba las ceremonias.

Se conocen más de 200 santos que experimentaron la levitación. Entre ellos, santa Teresa de Ávila; el beato mexicano Miguel Agustín Pro, que por lo menos el día anterior a su último arresto (que lo llevó al martirio) fue visto por diversos testigos levitar en la Misa durante la Consagración; y la beata árabe María de Jesús Crucificado, que en su convento carmelita se enteraron de esto por primera vez cuando ella no se presentó a cenar y la maestra de novicias fue a buscarla y la encontró en el jardín, cantando y levitando.

Se hizo invisible

La facultad de tornarse invisible ha sido atribuida a muchos santos, como san José de Steinfeld, el bienaventurado Nevelo de Faenza, santa Bona de Pisa, san Luciano y san Francisco de Paula.

Sólo para satisfacer su curiosidad, se presentó un día la reina Violante, esposa del rey Juan de Aragón, en el convento en el que vivía san Vicente Ferrer, y quiso verlo en su celda. Él no accedió, pero ella ordenó que forzaran la chapa de la puerta y entonces entró. Pero no vio a san Vicente y se lo dijo a los frailes. Ellos estaba extrañados de que no pudiera verlo. Le preguntaron al santo: «¿Por qué, no aparecéis ante la reina, que os visita?». Y él contestó: «Yo nunca he permitido a mujer alguna que entrara a mi celda, ni a la misma reina; y Dios, para castigarla de haber entrado por la fuerza, tendrá sus ojos cerrados todo el tiempo que ella permanezca aquí, para impedir que me vea».

Hay pasajes de las Sagradas Escrituras que no son muy claros, pero que bien podrían entenderse considerando el fenómeno de la invisibilidad; como aquel en que, después de que Jesús hablara en Nazaret, «todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo. Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino» (Lc 4, 28-30). Y el de Jerusalén, cuando los judíos «intentaron nuevamente detenerlo, pero Él se les escapó de las manos» (Jn 10, 22-39).

Según las visiones que se le concedieron a la beata estigmatizada Ana Catalina Emmerick, Jesús más de una vez se hizo literalmente invisible a los ojos de sus enemigos. Cuenta así lo que vio respecto del pasaje de san Lucas: «Unos veinte fariseos lo rodearon a la salida… Él les dijo que lo dejasen libre porque los seguiría, y ellos marchaban rodeándole como guardias y mucho pueblo iba detrás… Con gritos sarcásticos y burlas fueron subiendo la pendiente de la ciudad. Jesús continuaba enseñando tranquilo… Llegaron a una pendiente alta… Una vez en el lugar pretendían primero preguntar y hacer hablar a Jesús para arrojarlo luego al precipicio… Cuando se acercaban al lugar, se detuvo Jesús, que estaba entre los fariseos, mientras ellos continuaron caminando… Jesús volvió sobre sus pasos y pasó por en medio del populacho que vociferaba sin verlo…Nada puede imaginarse más ridículo que la locura y la confusión que se originó entre los fariseos y demás cuando no vieron más a Jesús entre ellos… Terminaron culpándose unos a otros por haberlo dejado escapar».

Dice también la Beata que, cuando Judas fue con un grupo de soldados a apresar a Jesús en el monte de los Olivos, «el traidor les dijo que tuviesen cuidado de no dejarlo escapar, porque con medios misteriosos se había desaparecido muchas veces en el monte, volviéndose invisible a los que le acompañaban».

En dos lugares al mismo tiempo

El 21 de septiembre de 1774 san Alfonso María de Ligorio, obispo de Santa Águeda, se hallaba en su diócesis cuando repentinamente sufrió un desmayo: quedó por casi dos días sentado en una silla, como dormido en profundo sueño. Su gente lo estuvo vigilando todo el tiempo y, cuando despertó, le dijeron: «Monseñor, ya hace dos días que usted no habla, ni come, ni da señal alguna de vida». Y el santo respondió: «Ustedes pensaban que yo estaba durmiendo, pero no fue eso sino que fui a asistir al Papa, que ahora ya no se encuentra más en la lista de los vivos». En efecto, en breve se supo que el Papa Clemente XIV había fallecido el 22 de septiembre.

Cuenta un sacerdote de nombre Alberto, que conoció a san Pío de Pietrelcina en 1917, la siguiente anécdota: «Vi hablar al padre Pío mientras se encontraba de pie cerca de la ventana con la mirada fija sobre la montaña. Me acerqué a él para besarle la mano, pero él no se dio cuenta de mi presencia y tuve la sensación de que su mano estaba entumecida. Luego lo escuché con voz muy clara, en el momento en que dio la absolución a alguien. Después de un instante el padre se sacudió como si se despertara. Volteándose hacia mí, me dijo: ‘¿Estáis aquí?, no me enteré de ello’. Algún día después llegó de Turín un telegrama de agradecimiento al Padre Superior por haber mandado al padre Pío a asistir a un moribundo. Obviamente, el Superior no envió al padre Pío sino que éste lo visitó en bilocación».

Pero no parece que en las bilocaciones necesariamente ocurran esas pérdidas de conciencia en un lado mientras se está en otro lugar al mismo tiempo. Cuando la mamá de san José de Cupertino se estaba muriendo en su pueblo (Cupertino), el santo estaba en Asís y percibió la necesidad de su madre. Fray José se apareció en el cuarto de la moribunda delante de muchos testigos, y ella, al verlo, exclamó: «¡Oh padre José, oh mi hijo!», y murió instantáneamente. Cuando sus superiores le preguntaron en Asís por qué estaba llorando tan amargamente, el contestó que porque su madre acababa de morir.

La bilocación la experimentaron también san Antonio de Padua, el Papa san Clemente, san Francisco de Asís, santa Ludwina, san Francisco Javier, san Martín de Porres y san Juan Bosco, entre otros.

Más y más maravillas

Que el amor quema… literalmente

Los llamados «incendios de amor», fenómeno en el que el amor hacia Dios se manifiesta exteriormente bajo la forma de fuego que quema, incluso materialmente, la carne y la ropa cercana al corazón, pueden producirse en diversos grados:

1) Simple calor intenso.- Es un extraordinario calor del corazón que se expande a todo el organismo. Es clásico el episodio de la vida de san Wenceslao, duque de Bohemia. De noche visitaba el templo, y ahí se quedaba con los pies descalzos. A su ayudante, que le acompañaba, le recomendaba meter los pies en los zapatos calientes que él se había quitado, a fin de que el siervo no se congelara a causa de las bajas temperaturas del lugar.

2) Ardores intensísimos.- El fuego del amor divino puede llegar a tal intensidad que a veces es necesario utilizar medios refrigerantes para poderlo soportar. Se cuenta de san Estanislao de Kotska que era tan fuerte el fuego que lo consumía, que en pleno invierno era necesario aplicarle sobre el pecho paños empapados en agua helada. Santa Caterina de Génova no podía acercar su mano al corazón sin experimentar un calor intolerable.

3) La quemadura material.- Cuando el fuego del amor llega a producir incandescencias, las quemaduras se realizan plenamente. Es lo que se llama a pleno título «incendios de amor». El corazón de san Pablo de la Cruz, el fundador de la orden religiosa de los pasionistas, ardía de tal manera que más de una vez su túnica de lana aparecía completamente quemada por la parte del corazón.

Vivir sin comer


«No sólo de pan vive el hombre», respondió Jesucristo a Satanás cuando éste lo instaba a convertir en panes unas piedras con el pretexto de que saciara su hambre. Prueba de lo dicho por Jesús es la inedia (ayuno absoluto) experimentada por muchos hombres y mujeres de Dios.

Entre los casos más cercanos a nosotros en el tiempo figura el de la beata portuguesa Alexandrina Maria da Costa (1904-1955), una vivaz mujer que quedó paralítica a los 14 años tras arrojarse por una ventana para salvarse de ser violada por tres hombres. En su terrible condición creció enormemente en santidad, y vivió los últimos 13 años de su vida sin comer ni beber, pero recibía la Comunión cada día. Fue sometida a una observación exhaustiva por 40 días en un hospital de Oporto (Portugal), vigilada durante las 24 horas por testigos imparciales para que no tomara ningún alimento o bebida. Al final de la prueba ella había mantenido su peso, temperatura, presión arterial… Los médicos no pudieron encontrar ninguna explicación científica razonable.

La francesa Marthe Robin (1902-1981), una campesina que vivía con sus padres, enfermó de encefalitis a los 26 años de edad, lo que le paralizó todos los músculos, incluyendo los que le permitían deglutir los alimentos y bebidas. Así, postrada en la cama —y posteriormente ciega— no podría volver a tomar ni siquiera un vaso de agua el resto de su vida. Los médicos anunciaron su próxima muerte por inanición, y entonces sus padres llamaron al sacerdote para que la preparara en su último viaje. Pero fueron pasando los días y Marthe, que era muy piadosa, no murió: desafiando las leyes biológicas vivió 53 años sin comer ni beber. Su único alimento era una minúscula partícula de la sagrada Comunión, ya que no podía deglutirla, y que recibía una vez por semana. Conforme avanzaba en santidad, fue experimentando éxtasis, los estigmas de la Pasión, las heridas de la flagelación de Cristo y lágrimas de sangre, así como, a partir de 1932, la vigilia (ya no dormía), mientras dedicaba su existencia a interceder por los pecadores. Actualmente se encuentra en proceso de beatificación.

 Conclusión :

Diferencias entre  estos
FENÓMENOS  Y  LOS MORBOSOS.

Las diferencias se deducen especialmente :

  1. Del sujeto;
  2. De la diversidad de los fenómenos ;
  3. De los resultados.

1. Diferencias pop parte del sujeto.
Si comparamos los enfermos tocados de psiconeurosis con los extáticos, los primeros son unos desequilibrados en lo físico y en lo moral, mientras que los segundos se hallan, por lo menos en lo moral, perfectamente equilibrados.

A) Los primeros son desequilibrados, tanto en lo mental como en lo físico. Compruébase en ellos una disminución de la actividad intelectual y del poder de la voluntad : la conciencia queda alterada o suspensa; la atención se enfría; la inteligencia se aminora; la memoria se disgrega hasta parecer que hay un desdoblamiento de la personalidad; pronto no quedan en el espíritu más de unas pocas ideas fijas; de aquí proviene un
cierto monoideísmo cercano a la locura. Juntamente la voluntad se debilita; sobrepónense a ella las emociones; el paciente es juguete de sus caprichos, o de las sugestiones de una voluntad superior a él ; ya nunca es dueño de sí. Es, pues, una debilitación, una disminución de la personalidad, de las fuerzas intelectivas y morales

B) Todo lo contrario acaece en los místicos : su entendimiento se ensancha; su voluntad se fortalece; y tórnanse capaces de concebir y de llevar a cabo las más grandes empresas. Y a hemos visto, realmente, cómo adquieren mayor conocimiento acerca de Dios, de sus atributos, de los dogmas de la fe, acerca de sí mismos. Cierto que no pueden expresar todo lo que ven ; pero declaran con toda sinceridad haber aprendido, en unos pocos instantes de contemplación, mucho más que con el trato prolongado de los libros; y este convencimiento se traduce en un progreso real en la práctica de las más heroicas virtudes.

Véselos realmente ser más humildes, más caritativos, más sumisos a la divina voluntad,
aun en medio de las más duras tribulaciones, y gozan de un sosiego, una paz y una serenidad inalterables. ¡Cuán lejos se hallan de los desasosiegos y de los movimientos apasionados de los histéricos!

2° Diferencias por parte de los fenómenos.

No menores son las diferencias en el modo como se manifiestan los fenómenos en unos y en otros.

A) No hay cosa más triste ni más desdichada que las crisis histéricas:

1) La fase primera de ellas se parece a un ligero ataque de epilepsia, pero luego se distingue de ésta por la sensación de una bola que sube hasta la garganta, y que en sí no’ es sino un inflarse la garganta con sensación de ahogo, y una especie de silbido o zumbido que se siente en los oídos.

2) La segunda consiste en gestos desordenados, en contorsiones de todo el cuerpo, precisamente en arco de círculo.

3) La tercera es la de las actitudes pasionales de terror, de celos, de lubricidad en relación con la imagen o la idea que obsesiona.

4) Todo acaba en un acceso de llanto o de risa; es el estallido. — Pasada la crisis, el paciente se halla fatigado, sin fuerzas, y padece diversas indisposiciones.

B) ¡Cuán diferentes son, también en esto, los extáticos! Nada de convulsiones ni de agitaciones violentas; sino tranquila calma, arrebatamiento del alma íntimam ente unida con Dios, tanto que los testigos del éxtasis, por ejemplo, los que vieron a Bernardita en los momentos de tener las visiones en la gruta de Massabielle, no podían dominar el asombro. Por eso, como lo declara Santa Teresa, en vez de quedar rendido el cuerpo, cobra en el éxtasis nuevas fuerzas.

3o Diferencias por parte de los efectos.

Por lo que toca a los efectos, son éstos muy diferentes en uno y en otro caso.

A) En los histéricos, cuanto más se repiten las escenas descritas, tanto más crece el desequilibrio de las facultades : la disimulación, la mentira y la lubricidad es el resultado de las experiencias hechas en tan desdichadas víctimas.

B) Por el contrario, en los místicos, prodúcese un acrecentamiento constante del entender, de amor de Dios y de abnegación para con el prójimo. Cuando tienen ocasión de emprender obras o fundaciones, muestran tanto sentido, y un ánimo tan natural y
firme, una voluntad tan enérgica, que salen adelante con todo.

Santa Teresa, en vida, fundó, a pesar de tanta guerra como le hicieron, diez y seis conventos de mujeres y catorce de hombres; Santa Coleta fundó trece monasterios y levantó la disciplina en muchos otros; Madama Acaria, extática desde la edad de diez y seis años, estuvo casada treinta años, crió y educó a seis hijos, salvó la hacienda de su familia, puesta en peligro por los desaciertos de su marido, y, cuando viuda, ayudó a fundar el Carmelo en Francia; Santa Catalina de Siena, que murió de treinta y dos años y estuvo mucho tiempo sin saber leer ni escribir, representó tan importante papel en los negocios públicos de su tiempo, especialmente en la vuelta ¡de los Papas a Roma, que un escritor moderno la llama hombre de estado y muy grande hombre de estado’.

Claramente se echa de ver, pues, haber tales diferencias entre los histéricos y los estigmatizados que pretender igualarlos, es ir en contra de todas las reglas de la observación científica.

¿Qué diferencia hay entre natural, preternatural y sobrenatural?


Natural:

es la actuación que se adecua al obrar de la naturaleza. Se sobreentiende al hablar de la naturaleza que nos referimos a la naturaleza del universo material.

Preternatural: Fenómeno que procede del demonio

es la actuación que va más allá del obrar de la naturaleza del universo material. Lo que es fruto de la actuación de una naturaleza angélica o demoniaca es preternatural. La palabra proviene de praeter naturam, más allá de la naturaleza.

SobrenaturalFenómeno que procede de Dios.

es la actuación que va más allá de cualquier naturaleza creada. Esta forma de obrar es sólo propia de Dios.

La naturaleza material puede realizar cosas sorprendentes, pero siempre según las leyes del cosmos material. Los demonios pueden hacer levitar un objeto en el aire, transformar algo instantáneamente, etc. Ellos puede hacer cosas que van más allá de las posibilidades del mundo material, pero no pueden actuar más allá de las leyes de su naturaleza angélica, pues no pueden todo. Ellos no pueden todo ni siquiera en el mundo material. Dios, sin embargo, puede crear un órgano de la nada; un demonio no podría.

Estas diferencias también son válidas en las cosas que suceden en nuestra alma. Por ejemplo, un paisaje bello me puede recordar la belleza de Dios, es algo natural. Mientras que un ángel o un demonio pueden directamente enviar inspiraciones a mi mente. Dios va más allá, pues puede enviar gracias espirituales (de arrepentimiento, de acción de gracias, etc.) a lo más interno de mi espíritu, obrando cambios radicales en un segundo. Toda la actuación de la gracia es sobrenatural. Y la gracia siempre es enviada directamente por Dios.

QUE ES UN MILAGRO


UN ESTUDIO DOCTRINAL SOBRE EL MILAGRO.

( Según Santo Tomás de Aquino)

 

Cuatro puntos fundamentales que vamos a analizar en torno al milagro:

noción general, división, posibilidad y causas.

El milagro en general  (Definición)

La palabra milagro viene del latín miraculum, que significa un hecho admirable, inesperado, extraordinario, que nos llena de estupor y admiración, santo Tomas dice al respecto:

“El nombre de milagro se toma de la admiración, la cual surge ante la presencia de efectos cuya causa se desconoce por ejemplo, al ver un eclipse de sol ignorando su causa. Puede, sin embargo, ser conocida para unos y desconocida para otros la cusa de un fenómeno; en cuyo caso cabe la admiración para unos, sin haberla para otros. Así, por ejemplo, se admira el rustico ante el eclipse de sol, y, en cambio, no se admira el astrónomo. Mas milagro viene a equivaler “llenos de admiración”, es decir, lo que tiene una cusa oculta en absoluto y para todos. Esta causa es Dios.

Por consiguiente, se llama milagro a aquellas cosas que son hechas por Dios fuera del orden de las cusas conocidas por nosotros. (Cf, 1 105, 7)

¿Qué hay de las virtudes, signos, prodigios y portentos que salen en las Sagradas Escrituras?

El angélico doctor contesta de esta manera:

“Dos cosas se pueden considerar en los milagros. Una, la obra que se realiza, que es algo que excede ciertamente las fuerzas naturales, y según esto se llaman virtud (del latín virtus, fuerza, poder). Otra, es el motivo por los que los milagros se realizan, que es la manifestación de algo sobrenatural, y en este sentido se llaman señales; y, finalmente, por la grandeza de las obras se denomina portentos y también prodigios.“(Cf. II-II 178,1 ad 3).

asemos a la definición real:

Milagro es, propiamente, un hecho realizado fuera del orden de la naturaleza.

Pero no basta para esto que se haga fuera del orden de una naturaleza en particular; porque entonces, al lanzar una piedra hacia arriba, se haría un milagro, puesto que esta fuera del orden de la naturaleza de la piedra, que tiende siempre hacia abajo, se entiende por milagro aquello que se efectúa fuera de toda naturaleza creada. Manifiestamente, esto no puede hacerlo más que Dios, porque cualquier cosa que haga el ángel o cualquier otra criatura con su propia virtud, cae dentro de la naturaleza creada, y, por lo tanto, no es milagro. Es, pues, evidente, que solo Dios puede hacer milagros” (Cf, I 110, 4). (Santo Tomas hace esta reserva muy oportunamente, pues, como es sabido, Dios puede usar como instrumento para hacer los milagros a cualquiera de sus criaturas; Ángeles (no demonios), hombres o incluso animales como el caso de la burra de Balam. Pero, en estos casos, la criatura no obra por su propia virtud, sino por la virtud de Dios, quien la utiliza como simple instrumento para realizar el milagro) (Cf. 105, 7 ad 2.) En consecuencia y a manera de conclusión, el milagro tiene como cusa eficiente únicamente  al mismo Dios y a nadie más.

Propiedades del milagro

(División del milagro)

San Agustín señala muy bien las propiedades principales del milagro,“Se trata de un hecho excepcional, arduo, que excede las fuerzas de la naturaleza y es contrario a lo que ella esperaba. (Cf San Agustín, De útil, cred-c 16: ML 42-90) Nada mejor para nuestro estudio que recurrir al angélico doctor explicando lo de San Agustín: “Nada puede llamarse milagro por comparación al poder divino, porque cualquier hecho, comparado con el poder de Dios, es insignificante, según aquello de Isaías: “son las naciones como gota de agua en el caldero, como un grano de polvo en la balanza” (Is 40, 15). Sino que, al llamar milagro a una cosa, se entiende por comparación al poder de la naturaleza, al cual excede. Y así, cuanto más exceda este poder, tanto mayor es el milagro. Ahora bien: de tres modos puede exceder un hecho el poder de la naturaleza:

a)En cuanto a substancia de lo hecho; por ejemplo, que dos cuerpos coexistan simultáneamente en un mismo lugar, o que el sol retroceda, o que el cuerpo humano sea glorificado, lo cual de ningún modo puede hacerse por la naturaleza. Y estos son los mayores entre todos los milagros.

b)Excediendo el poder de la naturaleza; no por lo que ha sido hecho, sino por el sujeto en que se hace; por ejemplo, la resurrección de un muerto, el recobrar la vista un ciego y otros hechos parecidos. Puede, en efecto, la naturaleza producir la vida, pero no en un cuerpo muerto; puede dar la vista, pero no en un ciego. Y estos hechos ocupan el segundo lugar entre los milagros.

c)Por último, puede rebasar el poder de la naturaleza, en cuanto al modo y orden de obrar, por ejemplo, al curarse repentinamente de la fiebre por virtud divina, sin el uso del proceso de la medicina o remedios naturales usados en tales casos; o al deshacerse súbitamente en lluvia la atmosfera por virtud divina sin causas naturales, como sucedió por las oraciones de Samuel (1 Rey 18,45). Y estos ocupan el ínfimo lugar dentro de los milagros.

Hay, además, dentro de cada uno de estos tres géneros, diversos grados, según que cada caso exceda el poder de la naturaleza” (Cf. 1 105, 8)

Causa eficiente del milagro

La causa eficiente del milagro es doble: principal e instrumental, he aquí lo que dice santo Tomas:

 “Lo que está comprendido totalmente dentro del orden establecido no puede obrar por encima de él. Pero toda criatura está comprendida dentro del orden que Dios estableció en las cosas. Luego ninguna criatura puede obrar por encima de este orden, es decir, hacer milagros” (Cf. II-II 178, 2.) Sin embargo Dios puede utilizar como una causa instrumental para hacer un milagro a una criatura racional (ángeles, hombres) e incluso irracionales como el caso de la burra de Balam.

Santo tomas al respecto dice: “Hablando de milagros, los hay que no son verdaderos, sino hechos fantásticos, con los que queda el hombre burlado, pareciéndoles ver lo que no es. Otros son hechos reales, pero no tienen verdadera razón de milagro, pues se realizan con la ayuda de las causas naturales, ambas cosas pueden ser ejecutadas por los demonios como ya vimos en su lugar. (tratado de angelis) Pero los verdaderos milagros no pueden ser obrados sino es por el poder divino, y los obra Dios para utilidad de los hombres. Y esto es de dos modos: uno, para confirmación de la verdad predicada: otro, para demostración de la santidad de algunos a quien Dios quiere proponer como ejemplo de virtud. En la solución de las dificultades. Añade Santo Tomas las siguientes interesantes precisiones:

1) Los milagros son verdaderos testimonios de aquello para que se realiza, de suerte que los malos no pueden obrar verdaderos milagros para confirmación de su doctrina ; aunque si los pueden hacer en confirmación del nombre de Cristo, que invocan, o de la virtud de los sacramentos que administran (ad. 3)

2) Como dice San Agustín: “No se atribuye a todos los santos el obrar milagros para  que los débiles de entendimiento no sean engañados por el pernicioso error de creer que son mayores esos dones extraordinarios que las obras de santidad y justicia con las que se merece la vida eterna” (ad, 4)

Causa final.

a)El fin último absoluto del milagro no puede ser otro que el fin último de la creación: la gloria de Dios, o más exactamente, el mismo Dios glorificado en sus obras.

b)El fin último relativo no puede ser el mundo físico sino un ser inteligente que los perciba, o sea, el hombre o el ángel.

c)El fin próximo o inmediato es muy variado: beneficiar a un desgraciado, poner de manifiesto la santidad de uno de sus siervos, testificar la sobrenatulalidad de una aparición (la Virgen de Lourdes o Fátima.) y otras cosas semejantes.

En general

a)Solo Dios es el único que puede realizar milagros absolutamente en el orden sobrenatural, dejando el orden preternatural a los ángeles y los hombres

b)Los demonios no pueden obrar milagros en absoluto en cuanto al orden sobrenatural, pero si actúan en el plano u orden natural acción que se conoce como preternatural

c)tanto los santos como los ángeles que quedaron confirmados en gracia si pueden obrar milagros. No por si mismos sino como instrumentos de Dios, como dice santo Tomas, ya sea para exaltar a tal o cual santo y dar gloria a Dios o hacer ver sus maravillas a los hombres por medio de los ángeles como lo dice San Rafael Arcángel:“Bendecid al Dios de los cielos y glorificadle delante de todos los vivientes, pues ha mostrado en vosotros su misericordia” (Tob. XII, 6)

d)Los malos no pueden obrar milagros para fundamentar sus doctrinas erróneas, según dice Santo Tomas, y, entran en este apartado; los herejes de todos los tiempos, cismáticos etc. Pero Dios si puede obrar milagros por medio de ellos y a pesar de ellos.

LOS PROCESOS SOBRE MILAGROS


1. DEFINICIÓN DE MILAGRO

Un hecho religioso insólito, que supone una intervención especial y gratuita de Dios y es a la vez un signo o manifestación de un mensaje de Dios al hombre y una llamada a la conversión”. Consideramos el fenómeno como hecho extraordinario que supera las leyes de la naturaleza, y el modo de probar este hecho a través de un proceso.

Los teólogos, siguiendo la doctrina de santo Tomás, suelen distinguir TRES GRADOS DE MILAGROS.

  • a) El que supera las fuerzas de la naturaleza “quoad substantiam”, en el sentido de que la naturaleza no puede realizar tal hecho, p. ej., que dos cuerpos coexistan simultáneamente en el mismo lugar, o que un cuerpo sea glorificado;
  • b) El que supera las fuerzas de la naturaleza no por el hecho en sí, sino por el sujeto en que se realiza: p. ej., la resurrección de un muerto, o el crecimiento de una pierna u otro miembro que había sido amputado. La naturaleza es capaz de generar la vida, pero no en un muerto, y es capaz de hacer crecer un miembro, pero no si éste ha sido amputado;
  • c) El hecho que supera las fuerzas de la naturaleza “quoad modum”, p. ej., la curación instantánea de una grave enfermedad, sin haber hecho uso de medicina alguna o de otras curas; la desaparición de una atrofia grave; o el hecho de que se cicatrice una herida instantáneamente. La naturaleza puede corregir la atrofia de un miembro o cicatrizar una herida, pero no lo hace nunca instantáneamente.

2. Los MILAGROS EN LAS CAUSAS DE BEATIFICACIÓN Y CANONIZACIÓN

La Iglesia desde los primeros tiempos exigió siempre, antes de permitir el culto a un siervo de Dios, que por su intercesión se hubieran obrado hechos de naturaleza milagrosa.

Según la praxis actual, para la beatificación basta un milagro realizado después de la muerte del siervo de Dios y comprobado por un proceso. Se requiere otro milagro realizado después de la beatificación para obtener la canonización.

3. SELECCIÓN DE PRESUNTOS MILAGROS

  • Ordinariamente, en torno a una persona que murió en olor de santidad. Esto quiere decir que el santo no se fabrica. Surgen grupos de fieles que se encomiendan a la misma y empiezan a hablar enseguida de hechos milagrosos atribuidos a su intercesión.
  • Evitar la fantasía o de la superstición y distinguir favores o gracias de posibles milagros = caso explicable según las leyes de la naturaleza.
  • No son admitidos los hechos extraordinarios de orden moral (p. ej., la conversión de
    un pecador empedernido, la pacificación de una familia, el abandono de un vicio, como la droga o el alcohol, etcétera).
  •  Hay que centrar la investigación solamente sobre los fenómenos extraordinarios de orden físico. Entre ellos, los fenómenos más comunes suelen referirse a curaciones prodigiosas después de la invocación a un siervo de Dios o a un beato.

4. INVESTIGACIÓN PREVIA

  • a) Ante todo hay que pedir a la persona curada o a los padres, si se trata de un niño, una relación escrita, lo más minuciosa y detallada posible, sobre los siguientes datos: síntomas de la enfermedad; diagnóstico y pronóstico de los médicos; eventuales curas; desarrollo de la enfermedad; a quién se encomendó el enfermo; si la curación fue instantánea; controles médicos después de la curación. Si se trata de una persona poco culta, el postulador, u otra persona, podrán ayudarle a redactar dicha relación.
  • b) Si en dicha relación se encuentran elementos suficientes para pensar que se trata de un milagro, hay que empezar a recoger todos los documentos posibles relativos al caso. Si la persona curada estuvo ingresada en alguna clínica u hospital, hay que pedir el historial clínico de dichos centros y los certificados de los diversos exámenes radiológicos, de laboratorio, etc. Hay que abundar en detalles, en especial el historial. Es necesaria una copia íntegra del historial, donde, además del diagnóstico y del pronóstico, se detalla día a día el curso de la enfermedad y las medicinas usadas. Recuérdese que por razón del secreto profesional, tiene derecho a exigir la documentación médica sólo el enfermo, o los padres, si se trata de un menor de edad. En el caso de que no existiera historial médico, habrá que obtener, por lo menos, una relación del médico o médicos que trataron al paciente.
  • c) Obtenida la relación y toda la documentación relativa al caso, conviene consultar a un especialista en la enfermedad de que se trata, para que diga si existe alguna explicación natural según la ciencia. En la práctica lo mejor es que los actores envíen toda la documentación al postulador de Roma, el cual, además de la experiencia, tiene medios para consultar a algunos de los médicos que forman parte de la Consulta de la Congregación. El indicará sí vale la pena o no instruir un proceso. El perito de Roma ayuda también a redactar los interrogatorios, de los que hablaremos más adelante.

5. SOLICITUD DEL POSTULADOR

En el caso de que el hecho extraordinario atribuido a un determinado siervo de Dios, realizadas las investigaciones previas y consultado algún médico competente, presente las características de un posible milagro el postulador dirige una solicitud a la autoridad competente, adjuntando a ella:

1) un informe detallado del caso;
2) la declaración escrita del presunto agraciado;
3) una lista de testigos, entre los que no pueden faltar los médicos que trataron al
enfermo, y los familiares del mismo;
4) toda la documentación recogida hasta el momento;
5) el dictamen de un perito, si existe (cf. art. 38).

6. Foro COMPETENTE

Según las Normas, para instruir un proceso sobre un presunto milagro es competente el obispo del lugar donde ocurrió el hecho. Si la mayor parte de los testigos residen en una diócesis distinta, o existe una causa grave que impida la instrucción del proceso en la primera, obtenida la conformidad de los interesados, puede pedirse a la Congregación.

7. CONSTITUCIÓN DEL TRIBUNAL

→ Recibida la solicitud del postulador, el obispo, si está convencido del fundamento sólido del caso, ordena por medio de un decreto que se instruya un proceso, y nombra para ello un Tribunal.
→ Como juez nato, puede reservarse a sí mismo la instrucción del proceso. Sin embargo, los obispos, dadas sus múltiples ocupaciones, suelen nombrar un delegado episcopal, un
promotor de justicia (que tienen que ser sacerdotes) y un notario actuario, al que se le puede dar como ayuda un notario adjunto y un solo Promotor de Justicia que vela por la validez y licitud de lo que se actúa.
→ El delegado episcopal debe estar acompañado por un perito y debe ser uno solo (generalmente es un médico porque la mayoría de los presuntos milagros son curaciones, de lo contrario un perito técnico).

8. PREPARACIÓN DE LOS INTERROGATORIOS

Como en los procesos sobre la vida y virtudes de los siervos de Dios, en el proceso sobre un presunto milagro hay que preparar unos interrogatorios para los testigos. Estos deben
ser preparados por el promotor de justicia o por un perito. En la práctica los prepara el postulador con la ayuda de un médico especialista. El promotor de justicia, después de revisarlos y corregirlos, si lo juzga oportuno, los hace suyos y los firma.

La finalidad del proceso es comprobar la naturaleza y gravedad de la enfermedad; la curación instantánea e inexplicable a la luz de la ciencia médica; y si tal curación hay que atribuirla a la intercesión del siervo de Dios a quien se intenta beatificar, o al beato a
quien se pretende canonizar. Por tanto, en el interrogatorio, para los testigos y para los peritos hay que plantear las siguientes cuestiones esenciales:

Generalidades de la ley: nombre y apellidos del testigo, domicilio, condición
social, etc. anamnesis personal remota de la persona curada.

  • ¿Qué vínculos le unen a la persona sanada?
  • Si conoce al siervo de Dios a quien se atribuye el milagro y si desea su beatificación o canonización.
  • Datos generales de la persona curada.
  • Anamnesis (memoria) remota (es decir, antecedentes clínicos, individuales y
    familiares) de la misma.
  • Anamnesis (memoria) próxima.
  • Diagnóstico y pronóstico médico de la enfermedad.
  • Curas o remedios que se aplicaron al enfermo.
  • Operaciones quirúrgicas, naturaleza y métodos usados.
  • Desarrollo de la enfermedad, indicando escrupulosamente el día y la hora exacta
    en que se notó una mejoría o una total e instantánea curación.
  • Invocación del siervo de Dios o del beato (la Santísima Virgen María siempre).
  • Qué siervo de Dios y cuándo y por quién fue invocado.
  • Descripción de la curación, si fue total, instantánea, permanente.
  • Controles médicos después de la curación.

9. SESIÓN DE APERTURA DEL PROCESO

La sesión de apertura tiene como finalidad confirmar a los miembros del tribunal; tomarles el debido juramento; señalar la hora y el lugar donde serán celebradas las siguientes sesiones y citar al primer testigo.

a) Preparación de las actas

Antes de la celebración de la sesión hay que preparar, por lo menos, tres ejemplares del texto de las actas: el primero para el original y los otros dos para la doble copia auténtica que hay que enviar a Roma. Es conveniente incluso preparar un cuarto ejemplar para que quede una copia de las actas en la curia diocesana, además de los originales. Hay que tener presente que, tanto las actas originales de la primera sesión como las dos copias destinadas para la Congregación, tienen que ser firmadas de puño y letra por todos los que asisten a la misma.

b) Celebración de la sesión

→ La sesión de apertura se puede celebrar en el aula del tribunal, en la residencia del obispo o en otro lugar digno. Tiene un carácter mucho más privado que la del proceso sobre la vida y virtudes, aunque no es obligatorio celebrarla en secreto.

→ Es conveniente que la presida el obispo; pero éste puede delegar como presidente de la misma en el vicario general o en otro sacerdote.

→ Además del obispo, o su delegado, intervienen en la misma: el canciller de la curia, o un notario designado por el obispo ad casum, distinto del notario actuario del proceso; el delegado episcopal; el promotor de justicia; el notario actuario y, si fuera necesario, otro notario adjunto; y el postulador o vice postulador de la causa. El canciller o el notario nombrado ad casum se retira después de la primera sesión, pues su oficio es levantar acta de la misma y entregar todo al notario actuario.

10. NOMBRAMIENTO DE LOS PERITOS

→ En el proceso sobre un presunto milagro hay que nombrar, por lo menos, tres peritos médicos: uno para que asista habitualmente al interrogatorio de los testigos, y otros dos para que examinen a la persona sanada por un presunto milagro y den por escrito un dictamen acerca de su estado actual de salud, sobre todo respecto a la enfermedad que padecía.

→ Dichos peritos son nombrados por el obispo o por el delegado. Por razones psicológicas, es conveniente que el decreto de nombramiento sea firmado por el obispo.

11. LAS PRUEBAS

Las pruebas se realizan en diversas sesiones o reuniones formales del tribunal. Tratándose del proceso sobre un presunto milagro, es conveniente que, antes de interrogar a los testigos, el tribunal posea los documentos médicos, aunque por el momento no estén autenticados, para que los autores de los mismos puedan reconocerlos como suyos, confirmarlos y aclarar posibles puntos oscuros. Por eso, el postulador, o el vice postulador, entregarán formalmente en la primera sesión todos los documentos que hayan adquirido hasta el momento.

a) Examen de los testigos

→ En la segunda sesión, después de que el postulador haya entregado toda la documentación médica en su poder, se procede a tomar el juramento al médico perito que ha de asistir al interrogatorio de los testigos.

→ A continuación se empieza el examen de los testigos ante el delegado, el promotor de justicia, el médico perito, el notario y el postulador, si asiste al interrogatorio.

→ En cuanto al modo de interrogar a los testigos y de consignar por escrito sus respuestas. Además de las preguntas del interrogatorio, el delegado puede hacer otras preguntas de oficio al testigo. Puede y debe hacer directamente preguntas oportunas al testigo el perito médico. También pueden proponer preguntas, no directamente, sino a través del delegado, el promotor de justicia y el postulador, si asiste a la sesión.

→ Cuando se hace al testigo alguna pregunta que no está en el interrogatorio, hay que transcribir en las actas los términos de la pregunta, quién la hizo, y la respuesta del
testigo.

→ En cuanto al modo de transcribir las respuestas de los testigos, se recuerda que hay que hacerlo siempre en primera persona. Hay que evitar los monosílabos y la demasiada palabrería. La respuesta tiene que tener sentido en sí misma, sin necesidad de tener que recurrir a los interrogatorios para poder interpretarla Se debe preguntar siempre al testigo acerca de la fuente de su conocimiento.

→ Entre los testigos deben figurar los familiares que asistieron al enfermo durante su enfermedad, médicos y hacer todo lo posible que asistan o manden un escrito, al menos.
→ El delegado puede llamar de oficio más testigos.

b) La prueba documental

→ El Código, al hablar de la prueba documental, distingue entre documentos públicos,  iviles o eclesiásticos, y documentos privados (can. 1540). Tanto unos como otros carecen de fuerza probatoria si no se presentan en su original o en copia auténtica (can. 1540).

→ En cuanto a los documentos privados de médicos, deben ser reconocidos por el autor que los extendió. Por eso conviene tenerlos en el tribunal, en su original o en copia, para que al interrogar a los médicos que los firmaron, reconozcan su firma y den alguna explicación sobre los mismos.

→ Generalmente, tanto el historial clínico de un paciente como otros documentos médicos (recetas, diagnósticos, etc.) suelen estar escritos a mano, con caligrafías difíciles de descifrar. En ese caso, hay que transcribir los textos manuscritos y unir a las actas del
proceso tanto el original como la transcripción. Una presentación de la documentación médica transcrita, numerada, clasificada y ordenada cronológicamente, facilita ci posterior estudio del caso.

c) La prueba pericial

→ En los procesos sobre supuestos milagros, cuando se trata de una curación, hay que pedir a los médicos peritos designados por el obispo o por el delegado, que examinen a la
persona sanada y redacten un informe escrito sobre su estado actual de salud. Téngase en cuenta que los peritos deben elaborar el propio informe por separado (canon 1578). En una de las sesiones del tribunal jurarán cumplir fielmente con el encargo que se les
confía.

→ El promotor de justicia, con la ayuda del médico perito del tribunal, redactará un breve interrogatorio sobre el estado de salud del presunto agraciado, insistiendo sobre la
enfermedad que padeció, sobre las posibles consecuencias dejadas por la misma (cicatrices, entumecimientos, atrofias, etc.), y si existe peligro inminente de que recaiga en la misma enfermedad.

d) Presentación y aceptación del dictamen de los peritos 

→ En el día establecido, se celebra la sesión para la aceptación por parte del tribunal de los informes escritos por los peritos. Estos deben confirmarlos bajo juramento ante ci tribunal. El delegado y el médico perito del tribunal pueden hacer alguna pregunta aclaratoria. Los informes de los peritos se adjuntan a las actas del proceso .

12. PUBLICACIÓN DEL PROCESO

→ Recibidas las pruebas, tanto testificales como documentales, el delegado procede a la
publicación de las actas del proceso, por medio de un decreto. Si, publicadas las actas, ni
el promotor de justicia ni el postulador presentan nuevas pruebas, el delegado ordena
que se proceda a preparar el trasunto y las copias auténticas del mismo.
13. TRASUNTO DEL PROCESO Y AUTENTICACIÓN DEL MISMO

→ Se nombre el copista, para preparar el trasunto, cotejo del mismo con el original,
autenticación de la copia, etc.

→ Recordamos solamente que hay que entregar a la Congregación dos copias auténticas del proceso y que, al menos una de ellas, tiene que llevar en cada uno de los folios el sello del tribunal, y al margen izquierdo del mismo el “concuerda con el original” y la firma, o
media firma del notario.

14. SESIÓN DE CLAUSURA

→ Se puede celebrar en el aula del tribunal, en la residencia del obispo, en la sala o capilla de una casa religiosa, sobre todo cuando se trata de un siervo de Dios que perteneció a un Instituto.

→ La preside, si es posible, el obispo y asisten a ella el delegado, el promotor de justicia,
el notario o los notarios, si fueron nombrados dos, y el postulador o vice postulador o la
persona que se ha de encargar de llevar el proceso a Roma.

→ Conviene recordar que deben prepararse, por lo menos, tres ejemplares del texto de las actas de esta última sesión: uno para el original, y los otros dos para las copias del proceso que han de ser entregadas a la Congregación.

→ Téngase en cuenta que es muy importante que las actas de la última sesión, igual que las actas de la primera, tanto en el original como, por lo menos, en una de las copias destinadas a Roma, deben ser selladas y firmadas de su puño y letra por los asistentes al acto.

→ Hay que preparar también una carpeta para meter las actas originales y otra, o varias,
para colocar las copias que se han de llevar a Roma. En cada una de las carpetas hay que
poner la correspondiente inscripción, con el sello y la firma del notario, autenticadas por
el obispo. Hay que preparar también el Instrumentum clausurae, las cartas del delegado y del promotor de la fe, y el sobre con la debida inscripción, en el que irán metidos dichos documentos.

→ Durante la sesión se cierran y se sellan, o se precintan con lacre la carpeta que contiene las actas originales del proceso, la carpeta o carpetas que contienen las copias que hay que llevar a Roma, y el sobre de que se ha hablado antes.

 

fuente: http://www.causasdelossantosenargentina.org

Requisitos para que una curación pueda ser considerada un milagro.


Si se trata de un caso médico, la curación debe ser: rápida, completa, duradera e inexplicable.

 

1) La enfermedad debe ser grave.

La curación extremadamente difícil o realmente imposible. La gravedad implica, en cierto modo, que la enfermedad es irreversible, siendo imposible la recuperación de las funciones normales del organismo.

2) Es necesario que no hayan sido suministradas medicinas adecuadas para curar la enfermedad, o que fueron ineficaces.

Por ello es necesario excluir con certeza, que los efectos de la terapia aplicada hayan logrado modificar sustancialmente el diagnóstico. Esto vale también para el caso de la desaparición inmediata de la enfermedad.

3) La curación debe ser instantánea.

Es decir, que en el caso concreto que se investiga, el tiempo de la curación debe ser extremadamente rápido respecto del tiempo previsible de curación que se considera normal.

4) La curación debe ser perfecta.

Pueden quedar algunos signos de la enfermedad no invalidantes como, por ejemplo, cicatrices. Para que la curación sea íntegra, es necesaria una recuperación
funcional del organismo perfecta.

5) La curación debe ser estable y duradera, sin reincidencias o recaídas.

Por reincidencia se entiende el retorno de la misma enfermedad después de un cierto periodo de tiempo. Por recaída se entiende el retorno de la enfermedad después de un brevísimo periodo de tiempo de aparente curación.

 

(Ver: José Carlos Martín de la Hoz y Ricardo Quintana
Bescós, Causas de canonización y milagros, Desclée
de Brouwer, Bilbao 2009, p. 107-108)

Actividades Didácticas para pre-escolar.


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