Archivo de la categoría: Espiritualidad HFIC

Juegos de conocimientos HFIC


  1. Juego De Conocimientos HFIC  (Presetación Power Point)

Consiste en hacer clic en la respuesta correcta y te da la oportunidad de volver a contestar en caso que te equivoques.

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Juego Cultura HFIC

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2. Juego de Adivinanzas de Imágenes   (Presetación Power Point)

Cosiste en adivinar que imagen está oculta.

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HFIC Adivinanzas con el Fray Refugio Morales

 

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3. Juego sobre Biografía de nuestro Padre Fundador (dos niveles) 

(Presetación Power Point)

Consiste en subir todos las gradas contestando  la respuesta correcta

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JUEGO DOS NIVELES

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4.Juego sobre Historia HFIC

Consiste en contestar la respuesta correcta sin dejarse tocar por el objeto ambulante

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Juego Historia HFIC 1

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5. Juego Quien quiere ser HFIC

Juego siguiendo la lógica del tradicional juego Quien quiere ser millonario

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JUEGO quien quiere ser hfic

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6. Juego sobre la plática III de Nuestro Padre Refugio: “Las Tentaciones”

El Juego consta de dos partes, cada una con cinco preguntas que tratan sobre el contenido de la plática III de Nuestro Padre Fundador Refugio Morales Córdova.

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Juego Plática III

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Juego sobre la Platica III

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Tema 10: Espiritualidad de una Purificación Interior.


https://youtu.be/ughGoHDaJ7U

Espiritualidad de la Renovación Interior.

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Juego sobre la III Plática de Nuestro Padre Fundador Fray José del Refugio Morales Córdova.

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Juego sobre la Platica III

Refugio Morales Córdova hfic

Pensamientos y Consejos de Nuestro Padre Fundador.



Caridad 1 Caridad 2
Imagen Navegamos No pecar Orar Orden Paraíso Perfección Pureza Religión Resurrección Servicio Tiempo 1 Tiempo 2 Tiempo 3 Volar alto Votos Vuelo

Cuaresmario HFIC


Este Cuaresmario HFIC,  es una herramienta para vivir intensamente este Tiempo Litúrgico en este Año Jubilar, hoy más que nunca debe ser, verdaderamente,

una Cuaresma con Acción,

porque

¡ES TIEMPO DE MISERICORDIA!

HFIC hermanas franciscanas de la inmaculada concepción cuaresma 2

La conversión requiere penitencia
Todo el Evangelio nos revela que el mensaje de Cristo es una llamada a la conversión profunda del corazón, a tal punto que la palabra corazón aparece en ellos 159 veces.

1ª Semana de Cuaresma

La conversión es el cambio total de los movimientos interiores del corazón, del centrarse en el “yo a centrarse en Dios, y con Dios, ir hacia los demás. Esta conversión requiere todo un estilo de vida penitencial, un estilo de vida de olvido y renuncia de si mismo, para dirigir todas las potencias internas y externas hacia Dios. El valor de la penitencia está en que nos lleva a la conversión. No solo nos convertirnos del pecado sino que nos movemos hacia Dios y su vida. No hay conversión profunda sin penitencia.

para verlas mejor, haz clic en cada postal

Del egoísmo al amor


Muchas personas no se atreven a abrazar el espíritu de penitencia, porque tienen la falsa percepción de que tendrían que imponerse constantes y grandes sufrimientos. La penitencia es el camino que nos libera de nosotros mismos y nos dirige hacia Dios. Por esto es tan necesaria la penitencia para la conversión. A través de ella se da la espalda al egoísmo y egocentrismo y se dirigen todas nuestras potencias a Dios y al bien común.

2ª Semana de Cuaresma

La virtud de la penitencia nos lleva a trabajar para eliminar de nuestra vida todo aquello que nos separa del amor de Dios y del amor al prójimo. No es un sentimiento ni una experiencia emocional, sino mas bien un acto de la voluntad.

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Postales en  Construcción

3ª Semana de Cuaresma

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La contrición


La verdadera penitencia desarrolla la contrición autentica, que no es solo un sentido de culpa sino un dolor profundo de habernos separado del amor de Dios. La verdadera contrición es amor mas que miedo. 1 Juan 4,18: “El amor perfecto expulsa el temor”. El temor de Dios es el dolor de ofender al Amor, de despreciar su gracia, de apartarnos de su Corazón. El miedo es una reacción carnal que no es inspirada en el amor. El temor de Dios es signo de amor, pero el miedo es la ausencia de él. Uno lleva a la esperanza y el otro a la desesperación.

Mortificación de la imaginación


Imaginación: fantasías, exageraciones en las percepciones tanto para el bien como para el mal, interpretaciones exageradas de lo que se me dice o de lo que escucho, no inventar……….o añadir……..

Memoria: “olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante, corriendo hacia la meta, para alcanzar la meta a la que Dios me llama”. Fil 3,13-14

Vivir en el pasado tiende a bloquear la responsabilidad del presente. Ej: Vocaciones se debilitan cuando la persona está pensado lo que fue su pasado o lo que tuvo en el pasado…etc. ¿No fue una gran tentación para los israelitas el mirar lo que dejaron en Egipto? Sin embargo, lo que tenían por delante era mucho mejor que la esclavitud, pero esa memoria indisciplinada evocó la queja y les reveló el corazón.

 

Mortificación de los afectos.

No significa amar menos sino mas, pero con el amor de Dios, sin poseer ni apropiarse, sin desorden ni ataduras. O sea, mirándonos menos a nosotros y amando mas a los demás en Dios y para Dios.

Dios es amor, si amamos con el amor de Dios, amamos a Dios. Dios nos guía a como darnos no solo a los que nos gustan sino a todos según El ordena. La Penitencia de los afectos significa ordenar el corazón en la caridad, establecer su correcta distribución. Si a los afectos se les permite ser variables, inconstantes, ir detrás de lo mas atractivo, se les da mucha libertad en su manera de expresión, la caridad no se manifestará ordenadamente pues es llevada a la disipación,

Los afectos pueden errar, como todo, por exceso o defecto. La disciplina balancea los afectos: Ni rigidez ni sentimentalismo. Sin disciplina en los afectos, hay un exceso de amor propio: mientras nos sentimos satisfechos no importa lo que pueda suceder.

Los afectos deben disciplinarse para vivir ordenada y fielmente los estados de vida. La persona casada debe encausar sus afectos íntimos hacia su esposo-a y cuidar que no se descarrilen hacia otros.  Igual el sacerdote o la religiosa deben ordenar sus afectos dentro del contexto de su vocación consagrada.

Hace falta disciplinar también: la sensitividad, dependencia de otros, compasión y el servicio. Si no se disciplina tenemos: susceptibilidades, melancolía, apañamientos y competencias.

HFIC hermanas franciscanas de la inmaculada concepción cuaresma 5

Penitencia de la mente para alcanzar tener la mente de Cristo

El ser humano es lo que desea y piensa. Es de suma importancia entrenar los pensamientos como los deseos. Cuando se aplica la disciplina apropiada a la mente, se logra transformar el carácter y hasta la vida entera. Los “genios” o estados de ánimo, son estados de la mente y deben ser disciplinados.

Es importante mortificar la mente de tres faltas:

Pereza: no discurriendo, sino esperando que todo se me sea resuelto y procesado en detalle. Querer que otros piensen por nosotros.

Irresponsabilidad: dejando que cualquier pensamiento malo llegue sin detenerlo a tiempo. También de información, lecturas, imágenes, etc.. que no forman en la verdad del Evangelio sino que alimentan patrones del mundo en mi mente.

Vaciedad de la mente: disipación, no aplicarse a sus responsabilidades y deberes, pensar en cosas vanas, etc.

La disciplina mental es: no permitir en ella nada que no venga de Dios ni me dirija al Amor de Dios y de los hermanos. Debemos alimentar la mente con la información correcta hasta tener la mente de Cristo. “Transformaos mediante la renovación de vuestras mentes de forma que podais distinguir cual es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto.” Rom 12

La voluntad y el intelecto son los dos poderes del alma y trabajan juntos, como los dos ojos, los dos oídos… El intelecto informa a la voluntad y la voluntad pone orden en la mente, sentimientos, emociones..etc..

Mortificación de los sentidos



Es necesaria esta mortificación para disminuir la carne y aumentar la acción del Espíritu. La mortificación corporal de alguna forma es necesaria porque aunque el cuerpo esta designado a servir al espíritu, las tentaciones generalmente atacan al espíritu a través del cuerpo. “Orad y vigilad el espíritu es fuerte pero la carne es débil”, dijo Jesús a sus discípulos en Getsemaní.

La vigilancia incluye disciplina. El demonio entra por las partes débiles. Hay que fortalecerlas con la disciplina, como los músculos se fortalecen con el ejercicio. Somos vulnerables al pecado cuando no reconocemos los peligros que corremos. Si satisfacemos siempre nuestros deseos e impulsos, vamos perdiendo la capacidad de detectar la tentación que será dirigida hacia nuestros apetitos.

Puntos importantes:

-Dominio de Oido, ojos, boca, pensamientos: Deben atenerse a lo que les corresponde.
-Cuerpo: No siempre complacer las comodidades y gustos que el cuerpo desea.
-Tiempo: Administrar con disciplina el tiempo.
-Paladar: Negarse ciertos gustos en la comida.
-Combatir la pereza: Abrazar con responsabilidad la vida de trabajo y de esfuerzo
-No desear inmediata satisfacción, recompensa o respuestas.
-No desear tener conocimiento de todo, evitar la curiosidad.

Estos ejercicios regulares fortalecen los músculos espirituales y nos preparan para estar listos y atentos para vencer la tentación que se aparece mostrándose hermosa, sustanciosa y apetecible como la manzana que la serpiente le mostró a Eva.

La penitencia debe ser a la medida requerida para rectificar nuestra falta de control sobre los sentidos. Como cuando se quiere bajar de peso, cuanto mas el sobrepeso, mas estricta la dieta.

San Juan Bautista nos enseñó la clave: “debo disminuir para que El crezca”.

La penitencia y La purificación

En el capítulo 15 de San Juan:

“Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia para que dé más fruto”. Lo purifica para que dé vida. Debemos estar conscientes de esta necesaria purificación y cooperar en el proceso. Si no estamos preparados para cooperar activamente, sinceramente no estamos cediendo a la purificación, tanto en el interior como en el exterior.

Dos formas de penitencia: activa y pasiva.

Activa: mas ocupada en la vida exterior y con practicas. Nuestra iniciativa…

Pasiva: sometiendo a todo lo que el Señor envía o nos permite, es responder con generosidad a los sufrimientos, inconveniencias, dificultades que nos surjan. “¿Estáis dispuestos a abrazar todos los sufrimientos que Dios desee enviaros?” preguntó la Virgen a los pastorcitos en Fátima. No los llamó a la inactividad, si no mas bien a la disposición interior de aceptar y abrazar lo que el Señor les permita. La iniciativa es de Dios…

En la activa, la persona va cortando de su rama las hojas secas y los frutos secos, cooperando activamente con la obra purificadora de Dios. Si desea crecer en humildad: hace actos de humillación.

En la pasiva, Dios es quien directamente purifica a la rama fructífera. Le permite una humillación y la persona cede a ella con gozo y aceptación, sumisión total a su voluntad.

La pasiva muchas veces es mas difícil que la activa. Cuando la voluntad impone una penitencia, en el área que sea, puede ser difícil, pero tiene el sentido de logro y éxito. En la pasiva muchas veces trae un sentido de impotencia y vacío…. se parece a la experiencia del Jardín de Getsemaní. La mas alta es la pasiva e interior…. el martirio del alma.

En la pasiva, Dios nos puede permitir pasar por tribulaciones que nos purifiquen:

Intelecto: permitiéndonos dudas, confusiones, enseñándonos debilidad en nuestros discernimientos.
Voluntad: nuestro amor y obras por él, lucir que no crecen, vacías y hasta desperdiciadas.
Afectos: Encontrando indiferencia de quienes amamos y hasta ingratitud, o malentendido.
Memoria: con el conocimiento de oportunidades perdidas, o errores cometidos.
Imaginación: permitiéndonos obsesiones y tentaciones.
Físico: enfermedad, cansancio, perdida de cosas materiales, nerviosidad, insomnio, incapacidad de encontrar satisfacción en nada exterior.

Todo esto no es elegido por nosotros mismos, es permitido por la voluntad de Dios para purificarnos. Pero estas tribulaciones pasivas, si sabemos detectar que vienen de Dios, las podemos tornar en momentos de gran productividad espiritual.

En la activa, siempre se debe buscar la pureza de intención, humildad y abandono total en Dios. La activa puede causarnos dolor pero la pasiva muchas veces nos hace ir por la noche oscura del alma.

El sentido común debe gobernar la penitencia



Mucho de lo que necesitamos purificar es de sentido común: si tiendo a la gula, comer menos; si tiendo a la crítica y chisme, guardar silencio; si tiendo a la curiosidad, restringir mi acceso a información, no preguntar, etc… Las penitencias directamente necesarias para vencer al pecado no son opcionales. Ejemplo: Ejercer la paciencia para vencer la ira; renunciar a la queja ante nuestra susceptibilidad; ser responsable para vencer la procrastinación.

Saber discernir los momentos de la penitencia. Por ejemplo: No se debe pedir pan y agua en el banquete de una boda; Irse de retiro cuando no dan permiso en el trabajo; hacer horas santas cuando es la hora de cenar con el esposo; ayunar excesivamente y a pan teniendo gastritis.

La penitencia debe vivirse con gozo y no melancolía (Mt 6,16-18), “Ofrécele a Dios solo lo que puedes ofrecer con gozo” (Cura de Ars). El gozo es el fruto de estar en comunión con la voluntad de Dios, no es ostentación ni extravagancia. Si hay que alcanzar el reino haciéndonos violencia (Mt 11,12) esta se refiere al corazón. La penitencia personal debe ser escondida “en secreto”, orden y paz. Lo único que debe verse son los frutos de la virtud. El orden elimina los excesos, los exhibicionismos.

El motivo de la penitencia es el amor a Dios. Lo que renunciamos, aunque puede doler, no se compara a la sublimidad de ganar a Cristo. “Todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien perdí todas las cosas, y las tengo por basura para ganar a Cristo y ser hallado en él.” (Fil 3, 8)

Al hacer penitencia miramos a lo que ganamos en gracia y santidad, no lo que renunciamos. Si tenemos como meta esta ganancia, tendremos gozo y entusiasmo para lanzarnos a la empresa de ordenar nuestras pasiones y someter todo nuestro ser a los movimientos del Espíritu Santo. Rom 8,18 “porque estimo que los sufrimientos presentes no se comparan con la gloria que ha de manifestarse en nosotros”.

La verdadera penitencia es la sana expresión del corazón que ama. El que ama hace cualquier sacrificio por el amado. Ejemplo: Un hombre que ama a su esposa con alegría renuncia a las pasiones desordenadas, abraza sacrificios por ella. Ante el Amor todos los demás amores se eclipsan. A la medida que vamos creciendo en amor a Dios, vamos perdiendo el interés en las cosas que nos distraen de ese amor.

El unirse a Cristo, el amor de los amores, a través de la negación al yo, es un dolor que trae paz. Jesús resucitado reveló sus llagas y dijo: “la paz sea con ustedes”. El morir a nuestra carne, aunque duele, trae una profunda paz interior. Paz en nuestra voluntad. Por sus llagas somos sanados, por nuestra participación en sus sufrimientos somos sanados primero de nuestro pecado y concupiscencia.

Otros efectos de la penitencia



Afila nuestra sensitividad a Dios, su palabra y su presencia. ¿No fue acaso por los años de oración y ayuno que el profeta Simeón pudo percibir en aquel bebé la presencia del Mesías?

Eleva nuestras ideas y valores: que es mas importante: una comida o una charla.

Promueve la caridad y la unidad: el Cuerpo Místico es mas importante que yo.

Da balance a nuestra ascética: no cortar indiscriminadamente, si no solo lo que está malo sin llevarse lo bueno. Ni dejar cizaña de forma que ahogue la semilla.

Da libertad interior: no estamos atados a nuestros caprichos o gustos.

 

Conclusión



La penitencia mas perfecta es la del cumplimiento del deber diario en los estados de vida. Es la que mas agrada al Señor y avanza el alma en la perfección. Es la que vive en un estado constante de renuncia de su voluntad para hacer la voluntad de Dios.

Quien así vive, sabe siempre acomodarse, ser flexible, sin quejas y con buen animo, sin apelar a sus derechos para obtener ventaja. Sabe esperar pacientemente en la voluntad de Dios, la cual es la mas alta forma de penitencia. Para algunos la penitencia es no poder hacerla. En todo, lo mas importante es ceder a la voluntad de Dios.

La Penitencia debe ser juzgada mas por lo que gana que por lo que renuncia. Mas que renuncia es darse, entregarse… es llegar a crecer a la estatura de Cristo…. es ir quitando de nosotros lo que no se asemeja a Cristo.

 

Espiritualidad de una conciencia recta de pecado


UNA CONCIENCIA RECTA DEL PECADO

“Nuestra conciencia, fiel espejo de nuestra vida moral, nos demostrará la vigilancia o negligencia que hayamos tenido”

(PNPF IV, 4)

Del testamento espiritual de Ntro. Padre Fundador:

Espiritualidad de una conciencia recta del pecado

 

 La sociedad actual padece un mal común que se propaga, y que diversos Pontífices han advertido:

  1. A mediados del siglo XIX, el 26 de octubre de 1946, escuchamos por primera vez una frase que es cada vez más vigente. El Papa Pío XII declaró que “el mayor pecado del siglo es la pérdida del sentido del pecado”.
  2. En 1984, San Juan Pablo II escribe que el hombre contemporáneo vive “bajo la amenaza de un eclipse de la conciencia, de una deformación de la conciencia, de un entorpecimiento o de una anestesia de la conciencia”. “La pérdida del sentido del pecado es una forma o fruto de lanegación de Dios. Si el pecado es la interrupción de la relación filial con Dios para vivir la propia existencia fuera de la obediencia a Él, entonces pecar no es solamente negar a Dios; pecar es también vivir como si Él no existiera, es borrarlo de la propia existencia diaria”.
  3. En 2006, el Papa emérito Benedicto XVI, declara que en el mundo actual, “La pérdida de la conciencia del pecado es una consecuencia de la pérdida del sentido de Dios. Donde se excluye a Dios de la vida pública, se pierde el sentido de la ofensa de Dios, la verdadera conciencia del pecado”. La causa de la falta de la conciencia de pecado es que: “si se elimina a Dios del horizonte del mundo, no se puede hablar de pecado, de la misma manera que cuando se esconde el sol desaparecen las sombras.”.
  4. En 2014, el Papa Francisco afirma que “cuando disminuye la presencia de Dios entre los hombres, “se pierde el sentido del pecado” y así puede suceder que le hagamos pagar a otros el precio de nuestra “mediocridad cristiana” Además, al perder el sentido del pecado, se pierde también “el sentido del Reino de Dios” y en su lugar, surge una “visión antropológica súper potente”, aquella por la cual “yo puedo todo”. “¡La potencia del hombre en lugar de la gloria de Dios!

Ya en los orígenes de nuestra Congregación, hace 14 décadas, para Nuestro Padre Refugio, era fundamental hablar sobre este tema para formar la conciencia de nosotras, sus hijas espirituales. Nos advierte que: “Navegamos en el proceloso mar de este mundo contra vientos y mareas.  Si no hacemos empeño de navegar a viva fuerza contra la corriente, seremos arrebatados de  ella” (PNPF V, 15.

 

En efecto, la cultura en que vivimos, pretende excluir el pecado y también la gracia; intenta racionalizar todo y justificar su existencia; proclama con dichos y hechos que todo es permitido, que nada es perjudicial y que sólo existe lo que vemos, lo que comprobamos y lo que es tangible. También en la vida consagrada podemos vivir con una conciencia adormecida para la que nada es pecado o es justificable por diversas circunstancias que explican nuestro actuar, aún tratándose de actitudes que no siempre son acordes al evangelio, a lo que pide nuestro Señor Jesucristo, o a lo que libremente hemos prometido.

El formar la conciencia, sólo puede ser fruto de acercarnos a Dios y mirarle de frente, de escrutar en Su presencia la experiencia de su bondad, de su gracia, de su misericordia, de su santidad. Esa ha sido la experiencia de los santos y por eso fueron capaces de experimentarse pecadores y así lo manifiesta nuestro Padre Fundador cuando dice: Yo, pecador ¡qué manantial de reflexiones! (PNPF I, 6). Centrarnos en nosotros mismos, es inútil para descubrirnos miserables y si lo lograrnos, el pecado nos hará sentir frustración, desánimo, tristeza o decepción. Pero centrarnos en la presencia de Dios y en el amor que nos ofrece, nos hará experimentar su grandeza y nuestra pequeñez, su gracia y nuestro pecado, su misericordia y nuestra miseria.

Otro aspecto en el que nos instruye Nuestro Padre Refugio, es sobre los efectos que causa el pecado: “Después que el pecado nos ha robado la paz y la tranquilidad de la conciencia; después que el orgullo, el amor propio y las pasiones han desgarrado nuestro corazón; después que se nos han escapado de las manos los gustos sensibles; luego nos salen al encuentro el despecho, la rabia y la desesperación o al menos el desconsuelo, la tristeza y desaliento”. Son estas algunas señales de que estamos en pecado y que nos apartan de la presencia de Dios y del plan de salvación que tiene para cada una de nosotras. Pero ante este reconocimiento, Dios se hace presente y nos muestra que “Si una mano omnipotente no nos abriera las puertas de la esperanza y del perdón en los momentos de naufragio, seguramente nos arrojaríamos en el camino de la perdición”. (PNPF I, 1).

Recordemos que “Cristo ha venido a salvar a los pecadores” y “ahí donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia”. El Señor quiere suscitar en nosotros el arrepentimiento, la humildad, la enmienda y el poner por obra una sincera confesión, teniendo la certeza de que “Nos confesamos a un Dios omnipotente, que nos ha sufrido y tolerado, y que en lugar de castigos quiere llenar nuestras almas de consuelos”. (PNPF I, 17).

Un ejemplo para reflexionar…

 

Un joven aventurero, movido por la curiosidad de conocer el Cristo Redentor de Concorvado, emprendió su viaje para comprobar por sí mismo la belleza y dimensiones de tal monumento. Había escuchado que es la mayor efigie de Cristo Rey en el mundo con 713 mts. de altura y que en el 2007 fue declarada una de las siete maravillas del mundo moderno, así que emocionado emprendió dicho viaje.

 

Al estar en Río de Janeiro, a las faldas del Cerro de Concorvado, contempló a lo lejos la imagen y se decepcionó al verla tan pequeña. Dudó si de verdad sería lo que tanto le habían contado. Continuó su camino en el tren y pasados diez minutos, a mitad del recorrido, vio nuevamente la escultura y la vio de su estatura. Se dijo: “En realidad, no es tan grande”. Entretenido con otros turistas, no se dio cuenta que habían llegado al pie del Cristo Redentor, y al ver el asombro en muchos, él también levantó la vista y pudo ver entre nubes la magnitud de aquella efigie a la que, deslumbrado por los rayos del sol y el brillo del granito,  ni siquiera alcanzaba a apreciar la grandeza real de aquel Cristo del que ahora sólo tenía una certeza: tenía los brazos abiertos…

Lo mismo nos pasa a nosotros. Cuando contemplamos a Dios “desde lejos” no le vemos como realmente es. Pero cuando escalamos en la oración para verle de cerca, apreciamos su grandeza, su bondad, su omnipotencia, su poder y ese amor que en la cruz, nos espera con los brazos abiertos.

Tema 8: “Una continua vigilancia interior”


Espiritualidad de la Vigilancia Interior.

“La vigilancia de que hablamos, considerada en general, no es otra cosa que un cuidado diligente de estar el mal que nos amenaza y buscar a la vez para nosotros y para los demás el bien que apetecemos..

(PNPFIV, 7).

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hermanas franciscanas de la inmaculada concepción refugio morales cordova 5

hermanas franciscanas de la inmaculada concepción refugio morales cordova 4

HFIC – Tema 7: “Espiritualidad de la Alegría y Gozo interior”


Octubre 2014

Espiritualidad de la Alegría y Gozo Espiritual

“Es la alegría que se vive en medio de las pequeñas cosas de la vida cotidiana, como respuesta a la afectuosa invitación de nuestro Padre Dios: «Hijo, en la medida de tus posibilidades trátate bien f.. J No te prives de pasar un buen día» (Si 14, 11.14). iCuánta ternura paterna se intuye detrás de estas palabras!”

(Evangelii Gaudium, No. 4)

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Poema  ¡ALÉGRATE!

 (Inspirado en la Plática VI de N. P. Fundador)

  

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Poema “Alégrate”

¡Alégrate tú, Oh hija, que es por ti!

que el mundo se ilumina con inmensa luz

porque el Rey del cielo desciende a Belén

a vivir la oblación que terminará en la cruz.

¡Alégrate tú, Oh hija, que es a ti!

que Jesús del cielo las puertas te abre

y con sus espinas, azotes y sangre

aboga por ti ante el Eterno Padre.

MI ALEGRIA ES MI DULCE JESUS

FUENTE INAGOTABLE DEL DIVINO AMOR

QUE POR MI NACIO POBRE EN BELEN

Y MURIO AMANDO SOBRE UNA CRUZ.

¡Alégrate tú, Oh hija, que es por ti!

que Jesús se hace Sacramentado

para llenarte de fuerza, calor y gracia

custodiando la vida que le has consagrado.

¡Alégrate tú, Oh hija, que es a ti!

que Jesús te reviste de caridad

y prolonga la bendición que has recibido

si eres su esposa por la eternidad.

¡Alégrate tú, Oh hija, que es por ti!

que María canta al dulce Jesús

y te enseña a contemplar con ternura

al Niño que llena la tierra de luz.

¡Alégrate tú, Oh hija, que es a ti!

a quien Dios invita a la santidad

y adorna tu vida con bellas virtudes

para hacer que reine la caridad.

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Tema 6: “La devoción substancial”


Septiembre, 2014

(2 Vídeos)

Tema: Espiritualidad de la Devoción Substancial

“Prescindiendo de los actos sensibles, debemos conservar  y aún aumentar el fervor y devoción substancial”.

 (Cfr. PNPF I, 4)

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hfic hermanas franciscanas de la Inmaculada Concepción 250

Vídeo 1.

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Vídeo 2.

Decálogo para evitar la Tibieza Espiritual

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Tema 5: “Espiritualidad de la gracia santificante”


Agosto, 2014.  

Tema:  “Espiritualidad de la Gracia Santificante”

“Es la gracia nuestro tesoro, nuestra gloria, nuestra felicidad; ella nos hace semejantes a nuestro Señor Jesucristo  y es más sublime que todo el mundo”  (Cfr. PNPF III, 22).

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“Los hombres y aún los mismos Ángeles,  no hicieran nada bueno, si Dios no les hubiera dado su gracia.”.

 (Cfr. PNPF VII, 18).

Vídeo 1

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hfic4

Vídeo 2

Poema: Luz en la tinieblas

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